Crisis energética obliga a Cuba a limitar cirugías y reorganizar hospitales

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El Gobierno de Cuba anunció una serie de ajustes en el sistema nacional de salud que contemplan la reducción de personal en hospitales y policlínicos, la suspensión de cirugías programadas y la reorganización de los servicios médicos, medidas que evidencian el deterioro operativo del sector en medio de la crisis energética y de combustible que enfrenta la Isla.

Las disposiciones fueron dadas a conocer por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) a través de medios oficiales y reconocen las dificultades para sostener la atención médica regular ante la escasez de recursos. Entre las acciones principales destaca la disminución del número de trabajadores que acuden de forma presencial a las instituciones sanitarias, con el objetivo de reducir la movilidad y el consumo eléctrico.

De acuerdo con las autoridades, se dará prioridad a los profesionales que residan cerca de los centros de trabajo, mientras que otros quedarán fuera de la atención directa a pacientes. Paralelamente, el MINSAP confirmó la reducción de la actividad quirúrgica planificada, limitando los procedimientos a casos urgentes y emergencias, debido al alto consumo energético que implican los servicios hospitalarios de mayor complejidad.

Como alternativa, el régimen anunció la conformación de brigadas médicas móviles que brindarán atención temporal en comunidades y municipios, con el fin de disminuir los traslados hacia hospitales. También se informó un reforzamiento del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia como pilar de la atención primaria.

El Gobierno aseguró que se mantendrá la prioridad en programas considerados sensibles, como el Materno-Infantil, la atención a pacientes oncológicos, personas con enfermedades crónicas o terminales y quienes requieren tratamientos vitales como hemodiálisis o radioterapia. Para estos casos, se prometió garantizar combustible para ambulancias o, en su defecto, el ingreso hospitalario.

El plan oficial incluye además la optimización de estudios diagnósticos, privilegiando el método clínico por encima de pruebas que requieran alto consumo eléctrico, la reducción de estancias hospitalarias cuando sea posible y un aumento en la producción de hipoclorito de sodio para la desinfección del agua ante posibles fallas en el suministro.

En el ámbito laboral y formativo, el MINSAP prevé ajustes en los turnos, la incorporación de personal jubilado que viva cerca de las instituciones y cambios en la enseñanza de estudiantes de ciencias médicas, con actividades descentralizadas y a distancia.

Aunque el discurso oficial sostiene que las medidas buscan preservar los servicios esenciales, el anuncio confirma un nuevo retroceso en la capacidad del sistema de salud cubano, afectado desde hace años por la escasez de medicamentos, el deterioro de la infraestructura hospitalaria, el éxodo de profesionales y las denuncias constantes de pacientes.

El Gobierno atribuye la situación al endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos, mientras omite referencias a la crisis estructural del modelo sanitario estatal, que hoy obliga a racionar atención médica, posponer tratamientos y reducir personal en uno de los sectores históricamente presentados como emblema del régimen.

Con informacion de agencias

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