Astronautas de Artemis II observan por primera vez el cráter más enigmático de la Luna

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La misión Artemis II, de la NASA, alcanzó un hito en la exploración espacial al realizar por primera vez un estudio directo de la cuenca Oriental de la Luna, una de las formaciones más grandes y enigmáticas del satélite natural.

Durante un sobrevuelo de aproximadamente siete horas a bordo de la nave Orión, la tripulación llevó a cabo la primera observación humana de esta estructura de cerca de 950 kilómetros de diámetro, ubicada en el hemisferio sur lunar. La formación, conocida como Mare Orientale, se originó hace unos 3 mil 800 millones de años, en un periodo caracterizado por intensos impactos de asteroides y cometas tanto en la Luna como en la Tierra.

De acuerdo con especialistas de la agencia espacial, el análisis de esta cuenca resulta clave para comprender cómo se formaron los cráteres en distintos cuerpos del Sistema Solar. La estructura presenta tres anillos concéntricos que, según las hipótesis científicas, se generaron tras el impacto de un asteroide de aproximadamente 64 kilómetros de diámetro.

El choque habría expulsado enormes cantidades de material —equivalentes a más de 100 veces el volumen de los Grandes Lagos de Estados Unidos— que posteriormente regresaron a la superficie lunar, formando fallas profundas y dando origen a los anillos visibles en la actualidad.

Kelsey Young, responsable de Ciencia y Exploración de la misión, destacó que este tipo de observación directa permite obtener información que no puede captarse mediante imágenes. “Se entrenó a la tripulación para describir lo que ve, lo que permite identificar colores y texturas sutiles”, explicó.

En este sentido, los astronautas realizaron descripciones detalladas de la superficie, mientras captaban miles de imágenes. La misión ya ha transmitido más de 50 gigabytes de datos hacia la Tierra, los cuales serán analizados en los próximos meses.

Además de la cuenca Oriental, la tripulación estudió otras formaciones relevantes, como la cuenca Hertzsprung —ubicada en la cara oculta de la Luna—, así como el fenómeno conocido como Reiner Gamma, un “remolino lunar” considerado una anomalía magnética que podría ser clave para futuras misiones. También se observaron cráteres como Glushko y Ohm.

Expertos de la NASA señalaron que estos datos permitirán profundizar en el conocimiento de la geología lunar y servirán como base para futuras exploraciones, incluyendo el objetivo de establecer una presencia humana permanente en la Luna y, posteriormente, emprender misiones tripuladas a Marte.

Se prevé que la cápsula Orión concluya esta fase de la misión y regrese a la Tierra el próximo viernes, cuando americe en el océano Pacífico frente a las costas de California.

Con información de agencias

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