Resulta y resalta | ¿CON QUÉ SE FINANCIÓ EL YATE?

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Opinión de Alejandra Herrera

RESULTA que tremendo escándalo armó este fin de semana el diputado federal Zenyazen Escobar por el incendio del yate Squalo, que, según muchas versiones, sería de su propiedad, contraviniendo todos los principios de austeridad que caracterizan a la 4T, ya que la embarcación, afirman, tendría un valor aproximado a un millón de dólares.

Las redes sociales estallaron con este tema, en el que los internautas dieron por hecho que Zenyazen Escobar estaba con las cuatro mujeres que iban a bordo del barco y que en realidad no iba pasando en una moto acuática en la zona del estero por casualidad.

Pero lejos de lo que se manejó, el tema es mayor, más profundo y no termina con un desmentido por parte del legislador, se trata de ir al fondo del asunto y revisar el caso, para saber si el diputado cordobés se ajusta a los principios de moralidad que rigen en Morena.

Y es que siempre han existido las versiones de que el ex titular de la SEV en el gobierno de Cuitláhuac García, es uno de los funcionarios morenistas que se hizo rico desde que llegó a la política con obras asignadas a sus constructores favoritos y por la venta de plazas.

Zenyazen Escobar se hizo de la nada a la política, literalmente se sacó el premio mayor como funcionario estatal, disponiendo de la obra pública desde su encargo, por ejemplo, la rehabilitación del estadio Luis “Pirata” Fuente y del Nido del Halcón en Xalapa, como parte de las más de 200 obras que se hicieron a través de la Dirección e Espacios Educativos, incluso acusan, sin licitación de por medio.

De hecho, las obras fueron mal construidas al grado de que el problema fue heredado a la presente administración, que ha tenido que lidiar con los despilfarros de casi 3 mil millones de pesos que fueron gastados tan solo en esas dos obras deportivas.

Tampoco dejar de lado las acusaciones en contra del diputado federal por la venta de plazas desde la SEV por nuevas contrataciones y por cambio de adscripción de los maestros. Y algo más, los millonarios ingresos que sin registro oficial y fuera de toda normatividad de la Sefiplan, se tuvieron con las famosas tienditas escolares en miles de escuelas del estado.

RESALTA que, en su comunicado para desmentir que a todas luces es dueño del yate siniestrado, intentó involucrar a la gobernadora Rocío Nahle y al subsecretario de Gobierno, José Manuel Pozos Castro. La pregunta es ¿cómo para qué? ¿Cuál fue su intención? ¿blindarse? ¿Señalar que ella está enterada?, Claro que debe estar enterada, pero de toda la verdad de lo que ha ocurrido con este legislador.

Seguramente la gobernadora Rocío Nahle no meterá las manos por un personaje como éste, sino más bien ordenará una investigación de los hechos, y pedirá el expediente real para saber el origen de los recursos que permitieron al funcionario hacerse de un lujoso yate.

También Nahle estaría poniendo en la lupa a este ex funcionario y legislador de Morena, que a toda costa se mueve para buscar regresar a una diputación local en las próximas elecciones, pues seguramente extraña o ansía seguir haciendo uso indebido del cargo como lo fue con la coordinación de la Jucopo, desde donde se despachó con la cuchara grande y desde ahí, le vino el gusto por los privilegios y aprovechar los recursos públicos, como aseguran lo hizo en la SEV.

Por si fuera poco, utilizó en un video al padre y a la hermana de Vianey de 29 años, una de las mujeres que resultaron lesionadas, para apoyarlo a desmentir que iba a bordo del yate y para escudar que su presencia en la zona del incendio de la embarcación fue sólo para ayudar.

Mientras la hermana de la “química” Vianey relata los supuestos hechos en los que deslinda al legislador y dice que las versiones que han surgido son inventos, al padre se le ve visiblemente consternado y hasta molesto con la situación y al parecer también por la osadía del diputado de utilizarlos como señuelos.

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