José Darío pale Martínez
La cafeticultura bajo sombra representa una alternativa productiva rentable y con amplios beneficios ambientales frente a otros cultivos como la papa; sin embargo, enfrenta abandono institucional y retrasos en la aplicación de la Ley del Café, acusó José Julio Espinosa Morales, presidenta de la Unión Nacional de Productores de Café de la CNC.
El dirigente destacó que el cultivo de café no solo beneficia a los productores, sino a la sociedad en general, al generar servicios ambientales como captura de carbono, retención de agua y conservación de la biodiversidad.
Explicó que ampliar la superficie de café podría lograrse mediante la reconversión de otros cultivos, ya que, a diferencia de siembras anuales como la papa, el café es perenne y fomenta la creación de ecosistemas similares a bosques.
“En los cafetales ya existen millones de árboles y arbustos que funcionan como verdaderos bosques, particularmente en estados como Veracruz”, subrayó.
No obstante, lamentó que este modelo de producción, conocido como café bajo sombra, no ha sido suficientemente respaldado por políticas públicas, pese a su relevancia en el contexto del cambio climático.
Espinosa Morales recordó que recientemente fue aprobada la Ley del Café, la cual contempla un apartado específico sobre sustentabilidad y cambio climático, así como la creación de una Comisión de Desarrollo de la Cafeticultura integrada por diversas dependencias federales.
Sin embargo, denunció que, a pocos meses de su entrada en vigor, no existen avances claros en su implementación.
“No sabemos qué está haciendo la Secretaría de Agricultura; ni siquiera se ha convocado a la integración de la comisión. Tenemos más de 15 meses esperando una reunión con el secretario”, reprochó.
Indicó que esta falta de coordinación refleja una desatención hacia el sector, pese a que la cafeticultura se mantiene gracias al esfuerzo de pequeños, medianos y grandes productores.
Asimismo, señaló contradicciones dentro del propio gobierno federal, particularmente en el manejo de insumos agrícolas, ya que mientras se impulsa la eliminación de agroquímicos como el glifosato, se continúan distribuyendo productos que generan dudas entre los productores.
En ese sentido, reconoció que existe interés por avanzar hacia prácticas agroecológicas; no obstante, advirtió que estos esquemas suelen implicar mayores costos de producción, lo que impacta en el precio final para los consumidores.
“Los productos orgánicos o inocuos son más caros, y no todos los sectores pueden acceder a ellos. Esto obliga a muchos productores a seguir buscando alternativas de bajo costo, a veces con prácticas cuestionables”, explicó.
Finalmente, insistió en la necesidad de que las autoridades instalen mesas de trabajo con el sector cafetalero para atender sus demandas estructurales y aprovechar el potencial del café como aliado frente a la crisis ambiental.
“El café bajo sombra aporta mucho más que economía; contribuye al medio ambiente y al bienestar social. Es momento de que se le dé la atención que merece”, concluyó.
