La misión Artemis II entra en su fase más delicada este viernes: el reingreso a la Tierra, una maniobra de alto riesgo en la que los astronautas deberán soportar velocidades extremas y temperaturas abrasadoras durante aproximadamente 13 minutos.
Tras completar con éxito su órbita alrededor de la Luna —la primera misión tripulada de este tipo desde 1972—, la cápsula Orión iniciará su descenso final hacia el planeta, donde alcanzará velocidades superiores a los 40 mil kilómetros por hora, es decir, unas 45 veces más rápido que un avión comercial.
Velocidad extrema y calor intenso
Durante el reingreso, los cuatro tripulantes —Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen— experimentarán fuerzas de hasta cuatro veces la gravedad terrestre, mientras el escudo térmico de la nave soporta temperaturas cercanas a los 2,760 grados Celsius.
Este componente será clave para proteger a la tripulación de la fricción generada al entrar en la atmósfera, considerada una de las pruebas más importantes de toda la misión.
Cuenta regresiva hacia el amerizaje
El amerizaje está programado para las 20:07 horas (tiempo del este de Estados Unidos) en el océano Pacífico, a varios cientos de millas de la costa de California. Antes de tocar el agua, la cápsula pasará por varias fases críticas:
- Separación del módulo de servicio 42 minutos antes del descenso
- Orientación de la nave mediante propulsores a unos 120 km de altitud
- Entrada a la atmósfera convertida en una “bola de fuego”
- Despliegue progresivo de 11 paracaídas
- Reducción de velocidad hasta menos de 32 km/h antes del impacto en el mar
Tras recorrer una distancia de más de 640 mil kilómetros, la nave amerizará para ser recuperada por fuerzas estadounidenses, en una operación que podría tardar entre 30 y 45 minutos.
Recuperación y regreso a casa
Una vez en el agua, buzos especializados serán los primeros en acercarse a la cápsula para evaluar las condiciones y garantizar la seguridad de los astronautas. Posteriormente, serán trasladados en helicóptero a un buque médico, donde recibirán las primeras evaluaciones antes de su regreso a Houston.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, reconoció que esta fase es la más tensa de la misión, al señalar que no estará tranquilo hasta que la tripulación esté de vuelta con sus familias.
El éxito de este reingreso no solo marcará el cierre de Artemis II, sino que validará tecnologías clave para futuras misiones que buscan llevar nuevamente al ser humano a la superficie lunar.
Con información de EFE
