Un buque petrolero procedente de Rusia arribó este lunes a Cuba con un cargamento de 100 mil toneladas de crudo, en lo que representa el primer suministro significativo de petróleo hacia la isla en los últimos tres meses, en medio de una severa crisis energética.
La embarcación Anatoli Kolodkin, perteneciente a la empresa Sovkomflot, se encuentra en espera de descarga en el puerto de Matanzas, a unos 100 kilómetros de La Habana, según informó el Ministerio de Transporte de Rusia.
El cargamento, equivalente a más de 700 mil barriles, podría cubrir durante varias semanas la demanda energética de la isla, que enfrenta apagones prolongados, afectaciones al transporte y limitaciones en servicios básicos.
La llegada del buque ocurre en un contexto de tensiones geopolíticas y restricciones energéticas. Aunque Estados Unidos ha mantenido limitaciones al suministro de petróleo hacia Cuba, el presidente Donald Trump declaró recientemente que no se opone a este envío.
“Si les llega o no un barco de petróleo, eso no importa… tienen que sobrevivir”, señaló el mandatario, en referencia a la situación que enfrenta la isla.
El petrolero partió el pasado 9 de marzo del puerto ruso de Primorsk, en el mar Báltico, y su arribo se produce tras una pausa de varios meses sin envíos relevantes de crudo desde Moscú hacia La Habana.
De acuerdo con reportes, Rusia había realizado su último suministro significativo en febrero de 2025, también con un cargamento cercano a las 100 mil toneladas. Más recientemente, se informó del envío de otro buque, el Sea Horse, con cerca de 27 mil toneladas de combustible.
La crisis energética en Cuba se ha agravado en los últimos meses debido a la escasez de combustible, en gran parte vinculada al endurecimiento de sanciones y a la dependencia de importaciones para sostener su sistema eléctrico.
En este contexto, la llegada del crudo ruso representa un alivio temporal para el país caribeño, aunque también evidencia la fragilidad de su sistema energético y la creciente dependencia de apoyos externos.
Analistas consideran que este envío se inscribe en una dinámica más amplia de cooperación entre Moscú y La Habana, al tiempo que refleja ajustes en la política energética internacional en medio de tensiones globales.
Con información de agencias
