De acuerdo con un análisis de imágenes satelitales, el derrame de hidrocarburos que afecta el litoral del Golfo de México habría iniciado por una embarcación cerca de la plataforma Abkatún, entre el 11 y el 17 de febrero, aseguraron más de 30 organizaciones ambientales.
“Desde ese momento se realizaron acciones de contención; sin embargo, las imágenes muestran que estas resultaron insuficientes”, lamentaron.
Por ello, organizaciones como Greenpeace México, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y Territorios Diversos Para la Vida A.C. exigieron a las autoridades federales explicar por qué no se activó “oportunamente” el Plan Nacional de Contingencia (PNC) para Derrames de Hidrocarburos y Sustancias Nocivas Potencialmente Peligrosas en las Zonas Marinas.
Este instrumento, vigente desde 2023, coordina las acciones de respuesta entre dependencias federales para controlar y mitigar emergencias contaminantes en el mar.
Las organizaciones enfatizaron que tres mecanismos del PNC no se llevaron a cabo o fueron opacos: la notificación inmediata, los instrumentos técnicos de evaluación y la identificación del responsable del derrame.
Detallaron que no se notificó de forma inmediata a las autoridades ni se informó públicamente a través del Oficial de Información Pública previsto en el Sistema de Comando de Incidentes, a pesar de que desde el 13 de febrero se realizaban acciones de contención en etapas tempranas del incidente.
Asimismo, señalaron que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente no han publicado el Análisis de Beneficio Ambiental Neto (ABAN) ni los mapas de sensibilidad, los cuales son obligatorios para coordinar la respuesta.
Los colectivos insistieron en que la ausencia de estos datos impide evaluar si las acciones de contención fueron técnicamente adecuadas o si resultaron insuficientes por falta de planeación.
A más de un mes del incidente, señalaron que no hay responsables identificados públicamente. Recordaron que el PNC establece el principio de que “el que contamina paga”, pero hasta ahora no se ha informado sobre la empresa responsable ni sobre procesos de compensación por los daños al ambiente y a las comunidades afectadas.
También exigieron a las autoridades explicar por qué no se activó el Nivel 3 del PNC, ya que la magnitud del derrame —estimada en 50 kilómetros cuadrados en altamar— lo requería.
Este nivel se activa cuando se superan las capacidades locales y regionales, permitiendo que la Secretaría de Marina asuma la coordinación total y movilice recursos nacionales e internacionales para contener la emergencia y proteger el medio ambiente marino.
Las organizaciones recordaron que desde febrero alertaron sobre la contaminación por hidrocarburos ante la falta de información y la respuesta insuficiente de las autoridades.
Cronología del incidente
En un comunicado, detallaron que el derrame comenzó entre el 6 y el 10 de febrero, cuando una embarcación permaneció en una zona cercana a la plataforma Abkatún (Lat: 19.2740, Lon: -92.2362), donde vertió inicialmente aceites o crudo en cantidades pequeñas.
A partir del 11 de febrero, la descarga se intensificó y aumentó el volumen. Para el día 13, el vertido ya era visible y al menos cinco embarcaciones adicionales realizaban labores de contención frente a las costas de Campeche.
Para el 14 de febrero, la mancha alcanzaba aproximadamente 50 kilómetros cuadrados —equivalente a más de mil veces la plancha del Zócalo de la Ciudad de México— y continuó activa al menos hasta el 17 de febrero.
Posteriormente, el derrame se extendió debido a factores como las corrientes marinas y las condiciones meteorológicas, lo que favoreció su llegada gradual, dispersa y sostenida durante las últimas semanas a las costas de Tabasco y Veracruz.
Después de más de un mes, el contaminante se ha extendido a lo largo de aproximadamente 680 kilómetros del litoral y continúa la presencia de hidrocarburos en diversas playas de Veracruz y Tabasco.
Con información de La Jornada.
