Un joven mexicano de 19 años, identificado como Royer Pérez Jiménez, falleció mientras se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos en Florida, en un caso que vuelve a encender las alertas sobre las condiciones en centros de detención migratoria en Estados Unidos.
De acuerdo con el ICE, el deceso ocurrió el pasado 16 de marzo en el Centro de Detención del Condado de Glades, donde el joven fue hallado “inconsciente” por un oficial. Pese a los intentos de reanimación con primeros auxilios y la solicitud de asistencia médica de emergencia, no fue posible salvarle la vida.
La agencia indicó que se trata de un “supuesto suicidio”, aunque precisó que la causa oficial de la muerte permanece bajo investigación.
Cuestionamientos y antecedentes
El caso representa la decimotercera muerte de un migrante bajo custodia del ICE en lo que va de 2026 y la número 42 durante la administración de Donald Trump.
Sin embargo, versiones oficiales similares han sido cuestionadas anteriormente por familiares y especialistas forenses, especialmente tras los fallecimientos de otros migrantes en centros de detención en Texas, también atribuidos inicialmente a suicidios.
Organizaciones como la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses han denunciado desde hace años presuntas condiciones inadecuadas en estos centros, incluyendo violencia, abusos, negligencia médica y tratos inhumanos, y han solicitado el cierre de instalaciones como la de Glades.
Detención y contexto
Según el ICE, Pérez Jiménez había sido detenido desde el 22 de enero tras ser arrestado por autoridades locales en Florida por cargos relacionados con fraude por suplantación de identidad y resistencia a la autoridad.
El joven había ingresado previamente a Estados Unidos en 2022 y, tras una deportación, volvió al país. De acuerdo con el reporte oficial, durante su proceso de admisión negó tener problemas de salud mental o intenciones suicidas.
Reacción y exigencias
El ICE aseguró que notificó al Consulado de México y reiteró su compromiso de mantener condiciones “seguras y humanas” para las personas bajo su custodia.
No obstante, el caso ha generado preocupación entre expertos y activistas, quienes advierten sobre un incremento en el número de muertes en centros de detención, con un ritmo reciente de un fallecimiento cada cuatro días.
En tanto, familiares del joven, originario de una comunidad indígena en Chiapas, solicitaron apoyo a través de redes sociales para la repatriación del cuerpo.
Con información de EFE
