La depresión es una enfermedad mental que afecta a más de 3.6 millones de personas adultas en México; sin embargo, más de la mitad de quienes la padecen no están diagnosticados ni reciben atención médica, advirtió el psiquiatra Alonso Morales Rivero, especialista del Centro Médico ABC, en entrevista con la agencia EFE.
Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que se conmemora cada 13 de enero, el especialista alertó que “más del 50 % de las personas con depresión no recibe ningún tipo de atención, y algunos estudios estiman que hasta 70 % no está adecuadamente tratado”.
Depresión no es lo mismo que tristeza
Morales Rivero subrayó que la depresión no debe confundirse con la tristeza cotidiana, ya que se trata de un trastorno clínico que afecta de manera directa la funcionalidad de la persona y que puede incluir ideación suicida.
“La depresión es una enfermedad cuyos síntomas principales son el ánimo depresivo y la anhedonia, que es la pérdida de la capacidad de experimentar placer”, explicó. Para que exista un diagnóstico clínico, precisó, los síntomas deben mantenerse al menos durante 15 días.
Entre los signos más relevantes se encuentran alteraciones del apetito, problemas cognitivos como dificultad para concentrarse, sentimientos persistentes de culpa o minusvalía y pensamientos suicidas.
“Cuando uno pierde la funcionalidad y deja de disfrutar las cosas que antes le gustaban, ya no hablamos de una emoción normal, sino de un trastorno”, afirmó.
Impacto diferenciado en mujeres
De acuerdo con estimaciones, la depresión presenta una mayor prevalencia en mujeres, quienes la padecen hasta tres veces más que los hombres, especialmente en el rango de edad de 40 a 59 años. Además, este padecimiento ocupa el primer lugar como causa de discapacidad en mujeres mexicanas y el noveno en hombres.
Estigma y subatención
Datos del Inegi indican que más de 34 millones de personas han reportado haberse sentido deprimidas en algún momento de su vida; no obstante, solo una minoría recibe tratamiento farmacológico o psicoterapéutico adecuado, lo que incrementa el riesgo de cronificación, recaídas y deterioro de la calidad de vida.
El especialista señaló que el estigma continúa siendo una de las principales barreras para la atención. “Las enfermedades psiquiátricas siguen cargadas de un velo de misticismo que genera curiosidad, pero no compasión ni empatía”, lamentó.
Llamado a la detección temprana
Morales Rivero destacó que la pandemia de COVID-19 agravó la prevalencia de la depresión a nivel global, particularmente en adultos jóvenes y personas mayores de 65 años, y llamó a fortalecer la detección temprana desde el primer nivel de atención médica.
“La depresión tiene diagnóstico, tratamiento y pronóstico, y bien manejada, a la mayoría de los pacientes les va bien”, concluyó.
Por su parte, la Secretaría de Salud exhortó a la población a hablar abiertamente sobre la depresión y a buscar apoyo a través de servicios como la Línea de la Vida.
Con información de agencias
