Cempasúchil de colores amarillo, oro o naranja; la flor que une las raíces indígenas y la fe católica

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En largas jornadas y con un cuchillo curvo, los trabajadores cortan y eligen las mejores flores, aquellas que no estén maltratadas, ya que su objetivo será adornar las ofrendas o altares donde se coloca la comida y los objetos favoritos de las personas fallecidas a las que se honrará su memoria este fin de semana, como marca la tradición en el país norteamericano.

Una vez recolectadas las flores son llevadas al mercado, donde llegan compradores de diferentes estados de la República, para negociarlas y cargarlas de inmediato en camiones que las transportarán por todo el país durante las festividades del 1 y 2 de noviembre.

Así lo explicó Lorenzo Díaz Ortega, productor de la zona, afirmó que este año en la región se sembraron más de trescientas hectáreas de cempasúchil lo que garantiza el abasto.

“Con toda la región entre cempasúchil hay más de 300 hectáreas, terciopelo (otro tipo de flor de temporada), son alrededor de 200 o 250 hectáreas, entonces es bastante flor la que se va a vender aquí en Atlixco como cada año”, explicó el floricultor.

Así mismo, Díaz Ortega mencionó que cada año es mayor la demanda, dado que se suman más compradores que llevan la flor a estados del norte y sur del país.

“Vienen de Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala, un comprador muy fuerte es Hidalgo, que es el que más flor se lleva, y han venido de Sonora, Zacatecas, Colima, Durango y Quintana Roo”, explicó Díaz.

Según datos de las autoridades estatales, Puebla se posiciona este año como líder en producción de cempasúchil y terciopelo al concentrar 72 por ciento de la producción nacional.

Esta flor endémica del país tiene forma especial y cuenta con alrededor de 56 especies en todo el territorio. Sin embargo, no pierde su esencia de exhibir más de veinte pétalos de colores amarillo, oro o naranja, con un olor penetrante que solo se puede disfrutar en los meses de octubre y noviembre y con un singular periodo de vida de máximo cuatro meses.

EFE

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