Carta A La Redacción | BROTES NEONATALES INTRAHOSPITALARIOS: NO ES UN FENÓMENO NUEVO, PERO SE USA PARA CAPITALIZAR UNA TRAGEDIA

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Resulta curioso y preocupante observar cómo, ante una tragedia como la muerte de cinco niños, algunos medios de comunicación y actores de oposición parecen más interesados en encontrar inmediatamente un culpable político que en esperar una investigación seria que determine qué ocurrió.Una tragedia hospitalaria no debería convertirse en botín político.

Cuando se lanzan acusaciones sin investigación epidemiológica completa, sin análisis microbiológico, sin reconstruir la cadena de transmisión, sin conocer cultivos, antibiogramas, procedimientos, insumos, condiciones de la unidad y posibles factores asociados al brote, no se está haciendo una investigación: se está construyendo una narrativa.Y hay algo que muchos parecen no advertir: cuando se afirma alegremente que esas muertes ocurrieron por “negligencia”, “falta de atención” o “mal manejo”, sin demostrarlo, la acusación no solamente alcanza al gobierno. También puede terminar señalando directamente a médicos, enfermeras, epidemiólogos, laboratoristas y demás personal que atendió a esos pacientes.

Por eso también vale una reflexión para quienes trabajamos en salud: tengamos mucho cuidado antes de respaldar discursos políticos simplemente porque momentáneamente parecen coincidir con nuestro enojo o nuestras carencias laborales.
Quien hoy utiliza una tragedia hospitalaria para golpear al gobierno no necesariamente está defendiendo al personal sanitario. Puede estar utilizando al personal de salud como instrumento de una disputa política.Si existió falta de insumos, incumplimiento de protocolos, contaminación de medicamentos, fallas administrativas, deficiencias de infraestructura, errores individuales o cualquier otra causa, que se investigue y que se determinen responsabilidades con evidencia.Pero primero hay que demostrarlo.

Porque convertir cinco muertes en munición política antes de conocer técnicamente qué ocurrió no ayuda a las familias, no mejora el sistema de salud y, paradójicamente, puede terminar acusando de mala praxis precisamente a los trabajadores sanitarios que algunos dicen estar defendiendo.Las tragedias hospitalarias merecen investigación, evidencia y responsabilidades demostradas.No oportunismo político.

BROTES NEONATALES INTRAHOSPITALARIOS EN MÉXICO: NO ES UN FENÓMENO NUEVO

Una revisión de la literatura médica mexicana muestra que los brotes de infecciones intrahospitalarias en recién nacidos han ocurrido durante décadas, tanto en instituciones públicas como en hospitales de referencia:

Década de 1980 – Hospital General Dr. Manuel Gea González, CDMX. Brote por Serratia marcescens en neonatos. Incidencia durante la epidemia: 19.9% y mortalidad reportada: 69%. Se relacionó con catéteres y líquidos intravenosos preparados en las salas.

  • 1988 – Hospital gineco-obstétrico, CDMX. Brote por Klebsiella pneumoniae: 46 recién nacidos infectados, 41 con sepsis. Uno de los grandes brotes neonatales mexicanos descritos en esa época.
  • 1988 – Servicio de Neonatología en México. Se publicó otro brote neonatal por Serratia marcescens, aunque los datos disponibles no permiten reconstruir con precisión incidencia y mortalidad.
  • 1995 – Hospital General de Durango. Brote de bacteriemias por Serratia, Enterobacter y Klebsiella: 33 niños y 36 episodios. Letalidad global reportada: 58%; Serratia 55%, Enterobacter 56% y Klebsiella 75%.
  • 1995 – Centro Médico Nacional Siglo XXI, IMSS. Brote de Serratia marcescens en UCIN: 24 casos. Se estudiaron factores como exposición previa a antimicrobianos y nutrición parenteral.
  • 1999 – HGR No. 1 IMSS, Durango. Brote neonatal por Klebsiella pneumoniae multirresistente productora de BLEE, causante de sepsis y neumonía. Se documentó diseminación clonal y una elevada letalidad.
  • 1999 – Hospital General de México. Nuevo brote por Klebsiella pneumoniae multirresistente/BLEE. La investigación demostró diseminación clonal y señaló al intestino como probable reservorio.
  • 2003 – Hospital de Pediatría, CMN Siglo XXI, IMSS. Brote por Serratia marcescens: 6 casos/aislamientos entre 33 neonatos expuestos. La tipificación molecular demostró transmisión clonal.
  • Publicado en 2005 – Hospital mexicano, Neonatología. Investigación de contaminación de infusiones IV: 182 infusiones estudiadas en 39 neonatos; 51 (28%) estaban contaminadas, principalmente por bacilos gramnegativos. Se identificó K. pneumoniae y la exposición a infusiones contaminadas se asoció fuertemente con muerte.
  • 2006 – Hospital Infantil de México Federico Gómez. Brote por Serratia marcescens: 7 pacientes, dos con infección invasiva y cinco colonizados; un fallecimiento. Letalidad entre los casos: 14.2%.
  • 2008 – Hospital Infantil de México Federico Gómez. Brote de bacteriemia por Staphylococcus hominis: 6 casos y un fallecimiento, para una letalidad de 16.7%; la mayoría tenía catéter venoso central.
  • Publicado en 2010 – Hospital General Dr. Manuel Gea González. Brote por Candida parapsilosis en tres prematuros, relacionado con transmisión horizontal y factores como ventilación, hiperalimentación y catéteres.
  • 2010 – Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, Guadalajara. Brote neonatal por Candida albicans, con tres casos y al menos un fallecimiento reportado durante el episodio.
  • 2013 – Instituto Nacional de Pediatría. Brote de rotavirus en la Unidad de Cuidados Intermedios Neonatales: 3 casos entre 18 hospitalizados, tasa de ataque de 16.7% y sin fallecimientos.
  • 2015 – Hospital Regional No. 1 IMSS, Culiacán. Brote por Klebsiella pneumoniae en cunero patológico: 84 recién nacidos expuestos y 9 positivos. Tres de los nueve casos microbiológicamente documentados fallecieron: letalidad 33.3%. La CNDH posteriormente documentó deficiencias en la detección y control del episodio.

¿Qué demuestra esta historia?

Que los brotes de sepsis e infecciones intrahospitalarias neonatales no comenzaron ayer ni son exclusivos de una administración, institución o época. México tiene décadas de brotes documentados por Serratia, Klebsiella, Enterobacter, Candida, Staphylococcus y otros microorganismos.

Investigar cada muerte es indispensable. Determinar responsabilidades también. Pero para afirmar qué ocurrió en un brote concreto primero hay que conocer cultivos, epidemiología, fuente común, tasas de ataque, tipificación molecular, expedientes clínicos y causas individuales de muerte.

La epidemiología se investiga con evidencia, no con conclusiones anticipadas.

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