Opinión de José Luis Enríquez Ambell
A partir de los protocolos que implica la figura presidencial en relación con las visitas y giras de trabajo programadas a los estados del país, representan, en términos formales, actos de poder político a través de la coordinación institucional con cada entidad federativa y ahora, al amparo del Segundo Informe de Gobierno, la rendición de cuentas territorialmente ante y frente a la población abierta.
Esta plataforma comunica de manera directa y demuestra la fuerza que tiene el Estado mexicano como termómetro para medir el respaldo popular y la presencia del poder cerca de la gente.
Y es que, además, permiten las giras y visitas presidenciales observar y supervisar las obras federales, hacer evaluación de programas sociales y coordinar la seguridad y el presupuesto directamente con gobiernos estatales y municipales para una mejor coordinación desde el enfoque institucional, en los momentos que el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 acompaña al Paquete Económico que se estará revisando hasta resultar aprobado por el Congreso de la Unión, en busca de potenciar y maximizar los recursos.
Así pues, el marco del Segundo Informe favorece a la rendición de cuentas en forma cercana con la población desde la administración pública federal y en las regiones fuera de la capital de la República.
También es verdad que esta modalidad de actividades de la presidenta Sheinbaum le lleva a exponerse a la gestión y las demandas sociales, y que, si bien facilita responder casi de inmediato en el orden de la atención ciudadana, también lleva a riesgos por momentos de alta tensión ante reclamos, que no son directos, pero sí por alguna desatención de su estructura de colaboradores en ciertos sectores.
Ahora bien, innegable resulta también aceptar que toda gira presidencial se transforma, en algún momento, en promoción partidista desde el régimen, y que tarde o temprano influye en procesos electorales en lo federal, local y municipal, y esta situación la han hecho todos los partidos políticos al encabezar gobiernos, o sea, “no es una cuestión científicamente desde la óptica política algo nuevo o ajeno a la realidad”.
DE SOBREMESA
Se cuenta y dice en la historia que las visitas presidenciales de los titulares del Poder Ejecutivo Federal a Veracruz funcionan como el “espacio alterno a la capital de la República, sobre todo en momentos de una alta tensión política”.
Los protocolos presidenciales en las visitas a nuestro estado recuerdan lo estratégico que resulta ser Veracruz desde el país para el mundo, en especial ahora que se mantienen las negociaciones bilaterales por separado con Estados Unidos, y proteger las exportaciones y avanzar en la revisión del T-MEC debido a los desencuentros comerciales entre Washington y Ottawa.
UN CAFÉ LECHERO LIGHT
Ahora que recuerdo, el planear, armar y operar algún evento presidencial en sitios como un estadio deportivo representa especial atención en el montaje, la logística, seguridad y protocolo organizativo por la volumetría masiva de asistentes.
Estos eventos están muy lejos de los masivos para entretener, y más cerca de buscar captar la atención social que garantice proyectar la narrativa que lleve a comunicar, tarea no menor ni sencilla.
UN CAFÉ VERACRUZANO TIPO AMERICANO
Este día 11 de septiembre, y a un cuarto de siglo del atentado de un grupo extremista árabe al vecino país del norte (EE. UU.), nos recuerda que desde 2001 la relación bilateral con México modificó la agenda migratoria en términos de la prioridad en la seguridad nacional estadounidense.
Los ataques que se atribuyó el grupo terrorista Al Qaeda, en aquel momento, restaron bastante flexibilidad al control fronterizo entre México y USA.
UN CAFÉ CON PIQUETE
Al amparo de la atribución que la ley le otorga, la consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei, decidió designar como encargado de despacho de la Secretaría Ejecutiva al director ejecutivo de Organización Electoral, Roberto Félix López, con efectos a partir de este 9 de septiembre, tras la renuncia de Claudia Arlett Espino por motivos de salud.
Ojalá que estos acuerdos no contaminen la actuación del árbitro electoral frente a la ciudadanía y universo de los sufragantes, pues debemos crear un ambiente que deje de inhibir el voto y aumente la participación para obtener urnas abundantes que ayuden a la máxima transparencia en lo posible, pues todos debemos abatir el abstencionismo.
¡ES CUANTO!
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