El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó revisar las protecciones federales que actualmente amparan al lobo gris y al lobo gris mexicano, como parte de una política que, según su administración, busca atender las preocupaciones de los ganaderos estadounidenses por los ataques de estos animales contra el ganado.
La orden ejecutiva instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, a determinar si ambas poblaciones cumplen con los criterios establecidos para retirar las medidas de protección contempladas en la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
El funcionario tendrá un plazo de 90 días para presentar una determinación sobre el estatus de estas especies.
La medida no implica por sí misma el retiro inmediato de las protecciones, sino el inicio de un proceso de revisión para determinar si existen condiciones que permitan modificar su clasificación bajo la legislación estadounidense.
Trump retoma una disputa de su primer mandato
La decisión representa la continuación de una política que Trump ya había impulsado durante su primer periodo presidencial.
En aquella ocasión, su administración ordenó retirar al lobo gris de la lista federal de especies en peligro de extinción. Sin embargo, la medida fue posteriormente anulada por un tribunal, por lo que las protecciones federales fueron restablecidas.
Ahora, el gobierno estadounidense vuelve a plantear la posibilidad de modificar el nivel de protección de los lobos, con el argumento de que los rancheros enfrentan pérdidas derivadas de la depredación de sus animales.
La administración sostiene que revisar estas medidas permitiría atender los conflictos entre la actividad ganadera y la conservación de los lobos.
Ambientalistas cuestionan la medida
La iniciativa ha generado críticas de organizaciones dedicadas a la conservación de la vida silvestre, que consideran que reducir las protecciones podría afectar los esfuerzos realizados durante décadas para recuperar las poblaciones de lobos.
Greta Anderson, subdirectora de Western Watersheds Project, cuestionó que los conflictos entre lobos y ganaderos sean utilizados como argumento para modificar las protecciones federales y señaló que existen otros factores que afectan actualmente a la industria ganadera en el oeste de Estados Unidos.
Las organizaciones conservacionistas también sostienen que los productores pueden acceder a programas estatales y federales de compensación por pérdidas relacionadas con la depredación.
Además, algunos departamentos estatales de vida silvestre han desarrollado medidas para reducir los conflictos sin recurrir necesariamente a la eliminación de lobos, entre ellas la vigilancia de los rebaños y el retiro de animales muertos que podrían atraer a estos depredadores.
El lobo gris mexicano enfrenta una población reducida
La situación del lobo gris mexicano genera especial preocupación entre los grupos conservacionistas debido al reducido número de ejemplares que sobreviven en libertad.
De acuerdo con cifras citadas por el Grand Canyon Wolf Recovery Project, alrededor de 317 lobos grises mexicanos permanecen en estado silvestre.
Esta población enfrenta, además, desafíos relacionados con su diversidad genética, una situación que los especialistas consideran relevante para garantizar su recuperación a largo plazo.
Regan Downey, directora de educación y defensa del Wolf Conservation Center, señaló que el conflicto entre ganadería y conservación podría atenderse mediante una mayor inversión en medidas no letales, en lugar de reducir las protecciones de la especie.
Los defensores del lobo mexicano advierten que cualquier modificación en las políticas de conservación podría afectar los programas de recuperación que han permitido incrementar gradualmente su presencia en algunas regiones.
¿Qué sigue para el lobo mexicano?
La orden de Trump establece un periodo de 90 días para que el secretario del Interior evalúe si los lobos grises y los lobos grises mexicanos cumplen con los criterios para dejar de estar protegidos bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
A partir de esa revisión, el gobierno estadounidense deberá determinar si existen elementos suficientes para modificar su estatus de protección.
Por ahora, las especies continúan sujetas a las protecciones vigentes, mientras avanza el proceso ordenado por la administración Trump.
La decisión final podría tener implicaciones tanto para las políticas de conservación del lobo gris mexicano como para el manejo de los conflictos entre estos animales y la actividad ganadera en Estados Unidos.
