México y Estados Unidos iniciaron este martes una nueva ronda de negociaciones para revisar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en un contexto de crecientes tensiones comerciales y sin la participación del gobierno canadiense, que fue excluido de esta etapa de las conversaciones.
La reunión, que se desarrollará durante tres días en la capital del país, representa la tercera ronda de diálogo bilateral entre ambas naciones y ocurre luego de que el gobierno del presidente Donald Trump decidiera no extender automáticamente la vigencia del acuerdo comercial el pasado 1 de julio, lo que activó el mecanismo de revisión previsto en el tratado.
A partir de esa decisión, los tres países cuentan con un plazo de diez años para alcanzar consensos sobre modificaciones al acuerdo o, de lo contrario, el T-MEC perdería vigencia.
México busca mantener acceso preferencial al mercado estadounidense
La delegación mexicana acudió a la mesa de negociación con el objetivo de preservar las ventajas comerciales que ofrece el tratado y fortalecer la integración económica de Norteamérica.
Entre las prioridades planteadas por México destacan mantener el acceso libre de aranceles para los productos nacionales, atraer una mayor inversión manufacturera a la región, reducir los gravámenes impuestos por Estados Unidos y fortalecer mecanismos de protección ambiental y de propiedad intelectual.
El nuevo embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri, ha señalado que uno de los principales objetivos es alcanzar un acuerdo antes de que concluya este año, con el fin de brindar certidumbre a las inversiones y evitar afectaciones a la competitividad regional.
Asimismo, el gobierno mexicano buscará negociar la reducción o eliminación de los aranceles de seguridad nacional impuestos por Estados Unidos, que actualmente alcanzan el 25 por ciento para automóviles mexicanos y el 50 por ciento para las exportaciones de acero y aluminio.
Canadá enfrenta nuevos aranceles
La ausencia de Canadá en esta ronda ocurre en medio del deterioro de la relación comercial con Washington.
La administración estadounidense anunció recientemente nuevos aranceles sobre productos canadienses por un valor cercano a 20 mil millones de dólares, como respuesta a las medidas de represalia adoptadas por el gobierno del primer ministro Mark Carney, que gravó importaciones estadounidenses de automóviles, acero, aluminio y bebidas alcohólicas.
En contraste, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, reconoció la postura del gobierno mexicano por mantener abiertas las vías diplomáticas y evitar represalias comerciales, lo que ha permitido continuar con las negociaciones bilaterales.
China, uno de los temas centrales
Además de los aspectos comerciales, uno de los puntos más sensibles de la revisión del T-MEC es la estrategia impulsada por Washington para limitar la influencia de China en la región.
Estados Unidos pretende reforzar las reglas de origen para impedir que empresas asiáticas utilicen a México o Canadá como plataforma para exportar productos al mercado estadounidense con los beneficios arancelarios del tratado.
El sector automotriz concentra buena parte de estas discusiones. Durante el primer semestre de 2026, las ventas de vehículos de origen chino en México aumentaron 30 por ciento, mientras que su participación en el mercado nacional pasó de 14 a 17 por ciento, situación que ha generado preocupación entre las autoridades estadounidenses.
A ello se suma el déficit comercial que Estados Unidos mantiene con México, el cual alcanzó 197 mil millones de dólares en 2025, un incremento de 17 por ciento respecto al año anterior.
Como parte de su propuesta, Washington plantea elevar los requisitos de contenido regional para los vehículos fabricados en Norteamérica, exigiendo que al menos el 50 por ciento de su valor provenga de Estados Unidos, medida que implicaría ajustes importantes en las cadenas de suministro de la industria automotriz.
Continúan las negociaciones
Durante los próximos días, ambos gobiernos continuarán analizando temas relacionados con agricultura, normas laborales, acero, aluminio, reglas de origen y seguridad económica.
El resultado de esta tercera ronda será determinante para definir el rumbo de la revisión del T-MEC y para mantener la competitividad de Norteamérica como uno de los bloques comerciales más importantes del mundo, mientras Canadá permanece al margen de estas negociaciones bilaterales.
Con información de agencias
