Pablo Jair Ortega
Existe una Ley de Protección Animal en Veracruz que algunas personas se resisten a cumplir.
Fue expedida por el entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán, el 5 de noviembre del 2010; su última actualización publicada en la Gaceta Oficial del Estado fue el 4 de febrero de 2020.
Su artículo tercero dice claramente: “Están prohibidas la caza y captura de cualquier especie de fauna silvestre en el Estado, las peleas de animales y los circos con animales, así como los actos a que se refiere el artículo 28 de esta Ley”.
El artículo 28 indica: “Se consideran actos de crueldad y maltrato, que deben ser sancionados conforme a lo establecido en la presente Ley y demás ordenamientos aplicables, realizados en perjuicio de cualquier animal, provenientes de sus propietarios, poseedores, encargados o de terceros que entren en relación con ellos, con excepción de lo previsto en el párrafo segundo del artículo 2 de esta Ley, los siguientes… V. La celebración de peleas entre animales”
Estas personas ven como algo normal el maltrato hacia animales como una diversión para el ser humano. Es algo “divertido” para esas personas –regularmente bajo los influjos del alcohol– ver cómo se golpea y maltrata a un toro; cómo dos gallos se destazan mutuamente con navajas amarradas en las patas.
De esto último, hay pueblos enteros como Huayacocotla que presumen de una tradición gallística; que son los productores número uno del país y hasta el cantante Vicente Fernández venía a buscar sus legendarios y sádicos pollos guerreros.
Y así ejemplos muchos, que llevan también a peleas clandestinas de perros, cuyas evidencias –los cuerpos de los canes– son tirados en carreteras como las que van de Coatepec a Jalcomulco.
Una de estas personas es el “nunca suelto cargo por el fuero” Joaquín Guzmán Avilés, también conocido como “El Chapito”, un vetusto ex cacique de Tantoyuca que en los últimos años ha perdido mucho poder.

Guzmán Avilés, de acuerdo a una fuente que pidió el anonimato, fue visto en una pelea de gallos clandestina en una comunidad del municipio de Chontla (al norte de la entidad veracruzana), junto con su pareja sentimental.
Ahí se le ve muy atento al “Chapito” a la pelea, de acuerdo a la fotografía enviada a este medio; muy quitado de la pena.
Hace apenas unos días, según sus redes sociales, estuvo en ese municipio en reunión con simpatizantes del PRI-PAN-PRD, alianza por la cual busca (ooootra vez) un cargo que le permita seguir viviendo del erario y con fuero que lo proteja para hacer cualquier cosa que raye en lo ilícito.

Por ahí dicen, el que no respeta la ley, no respeta nada. Aquí aplica.
COMÚN ESTA PRÁCTICA, EN EL NORTE DEL ESTADO
Otro municipio donde también se realizan estas prácticas de tortura animal es Tempoal, también ubicado en la zona norte de Veracruz.
En julio de 2022, el diario nacional Excélsior dio a conocer sobre una pelea de gallos clandestina auspiciado por un funcionario municipal al que se le conoce como “Pachipa”, que terminó en trifulca.
El propio diario subraya en la nota que en 2018, a propuesta del entonces ministro Arturo Zaldívar, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró constitucional la prohibición de las peleas de gallos en Veracruz y negó un amparo promovido contra la Ley de Protección a los Animales de ese estado.
“Los ministros de la Primera Sala concluyeron que, si bien las peleas de gallos son expresión de una determinada cultura, ninguna práctica que suponga el maltrato y el sufrimiento innecesario de los animales puede considerarse una expresión cultural amparada por la Constitución”, señala.
Otro político que ha querido tumbar esta ley es el panista Ricardo García Escalante, hoy fuera del mapa político estatal.
