BUEN VIAJE, QUERIDO MIKE

Te nos adelantaste…

Pensé que había bastante tiempo para que, en cualquier momento, de alguna semana, nos íbamos a echar el café, a sentarnos a platicar pendejada y media, y reírnos a carcajadas.

Castrar a los presentes o no presentes.

Pero te nos fuiste, licenciado en Ciencias Castrológicas.

Te adelantas y nos dejas un gran vacío en los corazones. De los que te apreciábamos y hasta, creo, de los que hacían coraje cuando los dibujabas.

Y es que eras bien cábula, agudo, ácido. Un jarocho con la sonrisota bien cargada, fiel a su trazo y a su pensar.

Te burlabas del activismo de ocasión con la Cobi, del periodismo travestido con su chayotote, del cornudo, de la babosa influencer… De varios te burlaste en esos trazos, pero les hacías ver su realidad mientras les picabas las costillas… Y creo que hasta les gustaba.

Eras tan chingón, que ni las más acérrimas feministas (o feministes, no sé cómo se bauticen ahora) pudieron acalambrarte, porque quienes te conocimos sabíamos quién eras, cómo veías la vida, y tu buen humor que lo aplastaba todo…

¡Vaya, te defendieron hasta las mujeres, cabrón!

Eras el Diablo, pinche Mike Valero.

Se te va a extrañar mucho, brother, porque varios creemos que fue muy pronta tu partida y va a ser difícil aceptar la ausencia de tu jiribilla.

En verdad siento que todavía faltaron un resto de pláticas y aventuras que luego nos reunían para concatenar ideas, desde aquella vez que “La Tía” nos reunió para hacer travesuras en campañas políticas.

¡A la madre, Mike! ¡Neta, no lo creo!… Pensé que nos veríamos ya todos rucos en el café a pitorrearnos del mundo.

Pero así es esto de la vida: nomás la tenemos prestada.

Faltó mucho por platicar y un buen de vatos, vatas, vates por fastidiar amablemente.

Ten buen viaje, querido Mike. Te abrazamos con cariño y chingo de respeto.