Opinión de Alejandra Herrera
RESULTA que… al senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara se le podría estar complicando la permanencia en Morena, y no precisamente por culpa de sus adversarios políticos, sino por sus propias decisiones.
Y es que el Tribunal Electoral de Veracruz (TEV) acaba de revivir un expediente que pone bajo la lupa su lealtad al partido guinda, luego de revocar una resolución interna relacionada con su presunto apoyo a una candidata del Partido del Trabajo del municipio de Acajete durante las elecciones municipales de 2025
Cabe recordar que en Acajete Morena y el PT compitieron por separado, pero Huerta fue denunciado por presuntamente hacer proselitismo a favor de la candidata petista.
Ya la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia había resuelto el caso en julio, pero el TEV echó abajo esa determinación y ordenó reponer el procedimiento, así que aquello que parecía un capítulo cerrado vuelve a estar sobre la mesa, es decir a Huerta le volvió a aparecer un asunto que seguramente hubiera preferido dejar en el archivo
Pero el expediente de Acajete podría ser apenas la punta del iceberg, pues los cuestionamientos sobre la lealtad partidista de Huerta no comenzaron con esta denuncia.
Sus confrontaciones públicas con integrantes de Morena y sus constantes críticas a la gobernadora Rocío Nahle García han provocado respuestas dentro del propio movimiento, ya que una cosa es ejercer el derecho a disentir y otra es que esas diferencias terminen convertidas en una disputa permanente entre quienes, al menos en el papel, forman parte del mismo proyecto político.
RESALTA que… incluso José Manuel Pozos Castro, subsecretario de Gobierno, acusó públicamente al senador de actuar por intereses personales, mantener alianzas con adversarios de la Cuarta Transformación y emprender una campaña para desacreditar a Nahle.
Son señalamientos políticos que Huerta tiene derecho a hacer, pero que muestran hasta dónde ha escalado su deslealtad, anteponiendo sus propios intereses.
Y por si el asunto con el PT no fuera suficiente, también han circulado señalamientos sobre supuestos acercamientos del senador con Movimiento Ciudadano durante las elecciones municipales de 2025, particularmente en Poza Rica y Papantla.
Entonces ¿qué explicación tiene un militante de Morena cuando se le relaciona políticamente con candidaturas de partidos que compiten contra el suyo?
Aquí nada más no hay congruencia, porque si alguien representa a Morena en el Senado, habría que preguntarle cómo es que entiende sus compromisos partidistas, particularmente cuando enfrenta una denuncia por presunto respaldo a una candidatura contraria.
Ahora será la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia la que deberá revisar las pruebas, realizar las diligencias necesarias y emitir una nueva resolución, así que el senador tiene por delante algo más que sus habituales desencuentros con personajes de Morena.
El expediente vuelve a abrir una discusión sobre los límites de la disciplina partidista, las alianzas electorales y sobre todo las deslealtades y la traición.
