BOLETAS SIN DOBLEZ, VOTOS SIN CERTEZA; EL ACIERTO DE TEPJF

Compartir

Opinión de Cinthya Trinidad

La Sala Superior del TEPJF acertó al invalidar el acuerdo del INE sobre las llamadas «boletas planchadas». Para quienes hemos integrado un Consejo Electoral, resulta absurdo sostener que una boleta completamente lisa —sin un solo doblez, aunque tenga marcas en los recuadros— pueda considerarse un voto válido.

La razón es elemental: no hay certeza de que esa boleta haya transitado por el cauce legal. La normativa exige un procedimiento claro: el ciudadano recibe la boleta, la marca, la dobla y la deposita en la urna. Una boleta impecable rompe este principio básico de la mecánica electoral y siembra dudas razonables sobre su procedencia.

Cabe recordar que dicho acuerdo —promovido por la consejera Frida Denisse Gómez Puga y aprobado el pasado 3 de septiembre por el Consejo General del INE— establecía que estas boletas no se desecharían en casilla, sino que se reservarían para que los consejos distritales definieran su validez.

Impugnada por la oposición, la medida fue revocada por unanimidad en el TEPJF bajo un argumento contundente: permitir boletas sin doblez vulnera la ley y atenta contra el principio de certeza. Por ello, la Sala Superior ordenó al INE ajustar los lineamientos para que los funcionarios de casilla invaliden y separen este material al momento del escrutinio, asentando el hallazgo en la hoja de incidentes ante la eventual “aparición” de este fenómeno en las urnas la jornada del 6 de junio.

Con este fallo, el TEPJF frena un precedente riesgoso, preserva la integridad del sufragio y hace valer las reglas básicas que sostienen a nuestra democracia.

Compartir