Opinión de Yamiri Rodríguez Madrid
Todos los días siguen desapareciendo personas en el país; todos los días la cifra se mueve de manera ascendente. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reporta 130 mil 524 personas, desde el 31 de diciembre de 1952 hasta ahora; 7 mil 199 son de Veracruz. Muchos, indolentemente, creerán que si alguien tiene años desaparecidos es porque seguramente ya no está vivo, pero para un ser querido, su familia, la esperanza, aunque sea mínima, no se agota.
Los colectivos de búsqueda hacen lo que pueden, con lo que tienen, con el único fin de encontrar a los suyos o de ayudar a alguno de sus integrantes a terminar su duelo y aunque ante el tamaño de la crisis es complejo lograr una identificación certera de cada uno de los restos hallados, cada peso y cada acción es importante para ayudar a una familia.
Hace apenas unos días el gobierno estatal informó que destinó más de 12 millones de pesos al equipamiento de la Comisión Estatal de Búsqueda de Veracruz, para apoyar las labores de localización de personas desaparecidas en la entidad, con vehículos, remolques, drones y diversas herramientas especializadas para ampliar las capacidades operativas, pues era una añeja petición de más de 70 colectivos de familiares de personas desaparecidas-
El secretario de Gobierno, Ricardo Ahuef, anunció a la par que se dará cumplimiento al compromiso de construir un Laboratorio de Antropología Forense a cargo de la Fiscalía General del Estado (FGE), infraestructura que permitirá complementar las labores de búsqueda e identificación de personas.
Si bien lo anterior no resolverá desafortunadamente tantos años de rezago e indolencia en este drama social -como cuando en 2021 se atrevieron a entregar restos humanos a una familia en bolsas de basura-, si ayudará a dar respuestas y un trato digno que tanto ansían miles de familias en Veracruz que viven todos los días la zozobra de no saber qué pasó con su ser querido.
@YamiriRodríguez
