ColumnaSinNombre | LA PRESIDENTA SIEMPRE QUIERE VOLVER A VERACRUZ

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Pablo Jair Ortega / Foto: Cuartoscuro – El País

Hay visitas presidenciales que son protocolo y otras que son necesidad. Pero hay algunas que terminan convirtiéndose en una señal política.

Las constantes visitas de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Veracruz pertenecen, sin duda, a esta última categoría.

Este jueves llegará nuevamente al estado. Será su visita número 16 desde que asumió la Presidencia de México, convirtiendo a Veracruz en la entidad que más veces ha recibido a la mandataria.

Dieciséis veces. No es un dato menor.

Y mucho menos cuando se observa el contexto político de Veracruz, que lo han estado —para variar— “calentando” con ataques mediáticos como ocurrió en la elección de 2024.

Porque una Presidenta puede venir una vez para inaugurar una obra, dos veces para atender una contingencia, tres veces por una gira de trabajo. Pero cuando regresa una y otra vez, cuando Veracruz aparece constantemente en su agenda, el mensaje empieza a ser otro.

Aquí ya se habla de interés, de proyectos, de coordinación y, sobre todo, de que hay una relación política que funciona.

La propia gobernadora Rocío Nahle lo ha reconocido: la Presidenta ha ayudado muchísimo a Veracruz y quizá ahí esté una de las claves para entender por qué Sheinbaum regresa tanto.

No se trata solamente de visitar un estado grande, estratégico y con una enorme importancia histórica, económica y electoral. Se trata también de que existe un gobierno estatal con el cual la Federación ha encontrado coordinación.

Eso, en política, vale mucho.

Porque mientras algunos se empeñan en construir narrativas de confrontación, la realidad institucional se mueve por otro lado: Presidenta y Gobernadora trabajan juntas, anunciando proyectos, recorriendo municipios y llevando programas y obras a distintos puntos del estado.

Y ahora viene algo todavía más simbólico: Sheinbaum ya presentó su Segundo Informe de Gobierno, pero decidió salir a los estados para explicarlo.

Ya no es como los tiempos de antes (ustedes seguramente estaban muy morritos y no lo vieron; o muy viejitos y no recuerdan) cuando en la tele y radio sólo transmitían por todos los canales un informe del presidente que duraba hasta 10 horas. Era toda una ceremonia desde la mañana en la Cámara de Diputados hasta la tarde-noche y no se hablaba de otra cosa.

Era el llamado “Día del Presidente”.

Pero los tiempos han cambiado y ya no hay que limitarse al acto protocolario: hay que salir y recorrer las 32 entidades; y venir a Veracruz para hablar directamente de lo que su administración ha hecho aquí, convierte la visita de este jueves en algo más que una gira presidencial: es una rendición de cuentas territorial. Es decirle a los veracruzanos: “esto es lo que hemos hecho, esto es lo que estamos haciendo y esto es lo que viene”.

Y habrá quienes quieran reducirlo a un acto político más. Es inevitable porque en Veracruz hay quienes viven de buscar conspiraciones a cada visita presidencial, de encontrar pleitos donde hay coordinación y de convertir cualquier fotografía en una batalla de interpretaciones periciales o abstractas.

Pero hay un dato que resulta difícil de discutir porque es un hecho: la Presidenta sigue viniendo y sigue viniendo, una y otra vez. Quince visitas ya; la número 16 este jueves.

Eso también habla de la importancia que tiene Veracruz para el proyecto nacional de la Cuarta Transformación. Habla de la atención que existe sobre una entidad que por su tamaño, ubicación, infraestructura, energía, puerto, campo, turismo y población tiene un peso enorme para el país.

Y habla también de la relación con Rocío Nahle.

Porque sería muy ingenuo pensar que una presencia presidencial de esta magnitud ocurre completamente al margen de la relación entre los dos gobiernos (con respeto, pero eso es de estúpidos).

Es obvio que hay coordinación porque hay comunicación. Hay proyectos porque hay acuerdos. Hay continuidad porque existe confianza.

Pero quizá haya otra razón por la que a Claudia Sheinbaum le va particularmente bien en Veracruz: la Presidenta es mujer, igual que la Gobernadora. Y eso no es un asunto menor.

Mire, durante mucho tiempo la política mexicana fue territorio prácticamente exclusivo de los hombres. Hoy dos mujeres encabezan simultáneamente el Gobierno de México y el Gobierno de Veracruz. Dos mujeres que toman decisiones, que gobiernan y que ejercen el poder.

Y eso, más allá de cualquier partido o coyuntura electoral, representa un cambio profundo en la historia política del país.

Por eso la visita de este jueves tiene también ese componente simbólico.

En resumen, la Presidenta no solamente viene a pasearse a Veracruz y disfrutar el calorcito del puerto: viene a encontrarse con los veracruzanos, a hablar de su gobierno, a presentar sus resultados en poco menos de dos años.

Y viene a hacerlo acompañada por una gobernadora con quien ha construido una relación que, hasta ahora, se ha traducido en coordinación.

Así que quizá la pregunta no sea por qué Claudia Sheinbaum viene tantas veces a Veracruz. Quizá la pregunta sea: ¿qué tiene Veracruz para que la Presidenta siempre quiera volver?

La respuesta está en lo que se ve: Veracruz es importante para Claudia Sheinbaum. Muy importante. Por eso vuelve y vuelve y vuelve.

Porque en política, como en la vida, hay lugares a los que uno regresa simplemente porque ahí las cosas están funcionando y se es feliz… excepto los amargados ya conocidos.

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