El mercado laboral mexicano registró un incremento en la población ocupada durante el segundo trimestre de 2026, aunque la mayor parte de los nuevos puestos se concentró fuera de la formalidad, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Entre abril y junio, 487 mil 434 personas se incorporaron a alguna actividad laboral. Sin embargo, el crecimiento estuvo marcado por el empleo informal: 457 mil 803 nuevos ocupados se sumaron a este segmento, mientras que únicamente 29 mil 631 personas encontraron un puesto dentro del sector formal.
Con este comportamiento, alrededor del 98 por ciento de los empleos generados durante el trimestre correspondió a la informalidad, lo que refleja las dificultades que enfrenta una parte de la población para acceder a puestos de trabajo con prestaciones y condiciones laborales reguladas.
La situación también se reflejó en la tasa de informalidad laboral, que llegó a 55.1 por ciento de la población ocupada, un incremento de 0.3 puntos porcentuales frente al trimestre previo. El indicador rompió así una tendencia de dos trimestres consecutivos a la baja.
Uno de los datos que más destaca es el crecimiento del empleo desarrollado directamente en unidades económicas informales. Este segmento incorporó 560 mil 147 personas durante el segundo trimestre, mientras que el empleo informal generado dentro de establecimientos formalmente constituidos disminuyó en 102 mil 344 ocupados.
Como resultado, la tasa de ocupación en el sector informal alcanzó 33.7 por ciento, su nivel trimestral más elevado desde que existe el registro.
Para Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, este comportamiento evidencia que la falta de oportunidades dentro del mercado formal está llevando a más personas hacia actividades económicas con menores niveles de productividad.
El panorama laboral también mostró un ligero deterioro en otros indicadores. La tasa de desocupación aumentó y se ubicó en 2.7 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), acumulando dos trimestres consecutivos de incremento.
Al mismo tiempo, la Población No Económicamente Activa disminuyó en 332 mil 684 personas respecto al trimestre anterior, una señal de que más personas se están incorporando o intentando incorporarse al mercado laboral.
La subocupación también avanzó 0.3 puntos porcentuales y llegó a 6.9 por ciento de la población ocupada. Este indicador incluye a quienes necesitan trabajar más horas de las que actualmente les ofrece el mercado.
Siller consideró que el comportamiento de estos indicadores es consistente con un escenario de bajo crecimiento económico y refleja un mercado laboral con señales de deterioro.
Meta de reducir la informalidad luce complicada
El repunte de la informalidad representa además un desafío para el objetivo establecido por el Gobierno federal en el Plan Nacional de Desarrollo, que plantea reducir este indicador a 48.9 por ciento para 2030.
Con la tasa actual de 55.1 por ciento, México tendría que disminuir 6.2 puntos porcentuales en los próximos cuatro años para alcanzar esa meta.
El reto resulta considerable si se considera que, de acuerdo con datos citados por México, ¿Cómo Vamos?, durante las últimas dos décadas la reducción de la informalidad laboral fue de apenas 4.5 puntos porcentuales.
Axel González, coordinador de Datos de México, ¿Cómo Vamos?, ha señalado que enfrentar este fenómeno requiere políticas diferenciadas, debido a que la informalidad presenta comportamientos distintos dependiendo de la región, actividad económica, nivel educativo y género.
Los resultados del segundo trimestre muestran así que el aumento de la ocupación no necesariamente está acompañado de una mejora en la calidad del empleo. Mientras cientos de miles de personas encontraron una fuente de ingresos entre abril y junio, la gran mayoría lo hizo dentro de actividades informales.
Con información de agencias
