Sheinbaum y SEP llaman a convertir la tecnología en aliada de la educación ante los retos de las pantallas y la inteligencia artificial

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El avance de la tecnología en la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes representa un nuevo desafío para las escuelas, pero también una oportunidad para fortalecer sus capacidades digitales, por lo que el Gobierno de México plantea avanzar hacia un uso más responsable, crítico y educativo de celulares, redes sociales e inteligencia artificial.

Durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, abordaron los cambios que la tecnología está generando en las aulas y la necesidad de que estudiantes, docentes y familias cuenten con herramientas para aprovechar sus beneficios sin dejar de lado procesos esenciales como la lectura, la investigación, la convivencia y el pensamiento crítico.

La discusión, explicó el titular de la SEP, no debe limitarse a determinar si los teléfonos celulares deben estar dentro o fuera de las aulas, sino a encontrar la manera de que las nuevas tecnologías puedan utilizarse de forma adecuada dentro del proceso educativo.

Aprender a utilizar la tecnología

Mario Delgado señaló que uno de los principales retos para los docentes es mantener la atención de los estudiantes en un entorno digital en el que las plataformas están diseñadas para captar constantemente la atención de los usuarios.

Como ejemplo, mencionó datos de Estados Unidos que estiman que los niños reciben en promedio 237 notificaciones al día, de las cuales alrededor de 23 por ciento ocurren durante el horario de clases.

Ante este escenario, el secretario consideró necesario fortalecer las capacidades de los estudiantes para administrar su atención y utilizar las herramientas digitales con un propósito definido.

El objetivo no sería simplemente retirar la tecnología de las escuelas, sino enseñar a niñas, niños y adolescentes a comprenderla y utilizarla de manera consciente.

Tecnología como herramienta educativa

La pedagoga y docente investigadora Yareni Annalie Domínguez Delgado planteó que el reto educativo consiste en desarrollar una competencia mediática crítica.

Esto significa que los estudiantes no solamente aprendan a utilizar dispositivos y plataformas, sino que también puedan identificar cómo funcionan, reconocer los contenidos que consumen, cuestionar la información que reciben y tomar decisiones frente a los algoritmos.

Desde esta perspectiva, las herramientas digitales pueden convertirse en recursos para investigar, aprender y desarrollar nuevas habilidades, siempre que su utilización esté acompañada de orientación.

La especialista señaló que uno de los objetivos debe ser recuperar la capacidad de mantener una atención sostenida y, al mismo tiempo, enseñar a los alumnos a desenvolverse en un entorno donde reciben información de manera inmediata.

El papel de las familias y docentes

La experiencia de los profesores también forma parte de esta discusión. Sandra Ortega Rivero, docente de educación primaria con casi tres décadas de servicio, explicó que los hábitos de los estudiantes han cambiado y que las escuelas enfrentan nuevas necesidades relacionadas con la concentración y la convivencia.

Ante ello, destacó la importancia de fortalecer las actividades que impliquen investigación, participación, interacción entre compañeros y contacto directo con los maestros.

El reto, en este sentido, no corresponde únicamente a las escuelas. La participación de madres y padres de familia resulta fundamental para establecer hábitos saludables en el uso de dispositivos y acompañar a sus hijos en el consumo de contenidos digitales.

Sheinbaum destacó precisamente la necesidad de ampliar la conversación hacia los hogares, de manera que las familias conozcan tanto las posibilidades como los riesgos de las nuevas tecnologías.

Inteligencia artificial, una nueva oportunidad educativa

La presidenta también puso sobre la mesa el impacto que tendrá la inteligencia artificial en la educación.

Las herramientas capaces de responder preguntas de manera inmediata pueden ser útiles para complementar el aprendizaje, pero también plantean el desafío de evitar que los estudiantes sustituyan procesos como investigar, analizar, formular preguntas y construir sus propias respuestas.

Por ello, la discusión que impulsa el Gobierno de México busca determinar hasta dónde la tecnología puede ser un apoyo para los estudiantes y cómo utilizarla sin sustituir sus capacidades de razonamiento.

En este escenario, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta complementaria para aprender, siempre que los alumnos desarrollen la capacidad de verificar información, analizar respuestas y construir conocimiento propio.

Más que establecer una confrontación entre educación y tecnología, la propuesta apunta a preparar a las nuevas generaciones para desenvolverse en un entorno digital que seguirá creciendo.

El desafío para las escuelas será, por tanto, formar estudiantes capaces de aprovechar las herramientas tecnológicas sin perder la capacidad de pensar, investigar, dialogar y aprender por sí mismos.

Con información de agencias

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