La actividad del volcán de Fuego, uno de los tres volcanes actualmente activos en Guatemala, comenzó a disminuir después de varios días de intensa actividad eruptiva que obligaron a las autoridades a realizar evacuaciones preventivas y provocaron caída de ceniza en amplias zonas del centro y sur del país.
Aunque el comportamiento del coloso se encuentra nuevamente dentro de parámetros considerados habituales, las autoridades mantienen activados protocolos de prevención debido a que el material volcánico acumulado continúa representando un riesgo para las comunidades cercanas.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (Insivumeh) informó que durante las últimas horas el volcán registró entre cinco y diez explosiones por hora, acompañadas de columnas de ceniza que alcanzaron aproximadamente los 4 mil 500 metros sobre el nivel del mar.
La actividad representa una reducción respecto a los episodios registrados a principios de la semana, cuando las columnas de ceniza llegaron a elevarse hasta los 6 mil metros.
La actividad disminuyó, pero el riesgo continúa
El descenso de la actividad eruptiva permitió que la situación regresara a condiciones más cercanas a los parámetros habituales del volcán.
Sin embargo, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) decidió mantener las medidas de prevención en las zonas afectadas.
La institución conserva una alerta institucional anaranjada en Sacatepéquez y una alerta amarilla en Escuintla y Chimaltenango, lo que implica que las autoridades y cuerpos de emergencia deben continuar preparados ante cualquier cambio en el comportamiento del volcán.
La razón principal es que el peligro no depende únicamente de que aumenten o disminuyan las explosiones.
El material expulsado y acumulado durante los días de mayor actividad puede ser movilizado posteriormente por las lluvias y generar lahares, corrientes de agua y sedimentos volcánicos que descienden rápidamente por las barrancas y cauces cercanos.
Además, persiste la posibilidad de dispersión de ceniza.
Más de mil 600 personas fueron evacuadas
La actividad del volcán obligó esta semana a implementar evacuaciones preventivas en comunidades de Chimaltenango, Escuintla y Sacatepéquez.
Más de mil 600 personas fueron movilizadas como medida de seguridad ante el incremento de la actividad volcánica, mientras que la caída de ceniza afectó a más de 29 mil habitantes de las zonas cercanas.
La respuesta preventiva buscó reducir el riesgo para la población ante un posible incremento de las explosiones o el descenso de material volcánico.
Aunque por ahora las condiciones han mejorado, las autoridades no han considerado conveniente retirar las medidas de prevención debido a que los efectos de una erupción pueden prolongarse incluso después de que disminuya la actividad visible.
Las lluvias podrían aumentar el riesgo de lahares
Uno de los factores que mantienen la atención de las autoridades es el comportamiento meteorológico.
El paso de la onda del este número 25 sobre Guatemala está generando condiciones para lluvias dispersas y actividad eléctrica en distintas regiones, incluida la Bocacosta, una franja ubicada en el suroeste del país cercana a la costa del Pacífico.
La presencia de precipitaciones sobre las zonas donde se ha acumulado material volcánico representa un factor adicional de riesgo.
Los lahares pueden formarse cuando las lluvias movilizan ceniza, rocas y otros materiales depositados en las laderas del volcán. Estas corrientes pueden desplazarse por cauces naturales y representar una amenaza para comunidades, caminos e infraestructura.
Por esta razón, la reducción de las explosiones no significa que las autoridades puedan retirar de inmediato las medidas de vigilancia.
Fuego, Santiaguito y Pacaya: los tres activos
Guatemala cuenta con 37 estructuras volcánicas identificadas, aunque actualmente son tres las que presentan actividad considerada activa: el Fuego, el Santiaguito y el Pacaya.
El Insivumeh informó que el Santiaguito, localizado en el occidente del país, registra entre una y cuatro explosiones por hora, además de desprendimientos de bloques de roca.
El Pacaya, situado al sur, presenta por ahora un comportamiento más estable, con desgasificación que alcanza alrededor de 100 metros sobre el cráter.
El Fuego, en cambio, continúa siendo el de mayor actividad eruptiva de los tres.
Un volcán de alta actividad
Ubicado aproximadamente 50 kilómetros al suroeste de Ciudad de Guatemala, el volcán de Fuego alcanza una altura de 3 mil 763 metros sobre el nivel del mar y es conocido por su actividad prácticamente constante.
Su comportamiento representa un desafío permanente para las comunidades asentadas en sus alrededores y para las autoridades responsables de la protección civil.
La historia reciente del volcán también explica la cautela con la que se mantiene la vigilancia.
El 3 de junio de 2018, una de sus erupciones provocó una tragedia que dejó 202 personas fallecidas y al menos 229 desaparecidas, además de afectar gravemente a comunidades cercanas.
Desde entonces, cualquier incremento significativo de su actividad es seguido de cerca por los organismos de emergencia.
La calma no significa que el peligro haya terminado
Por ahora, el escenario es menos agresivo que el registrado a principios de la semana.
Las explosiones disminuyeron y el volcán regresó a parámetros considerados dentro de su comportamiento habitual. Sin embargo, la presencia de ceniza y material volcánico acumulado, sumada a las condiciones de lluvia previstas en algunas regiones, obliga a mantener la vigilancia.
La Conred ha insistido en que continúan activas amenazas relacionadas con lahares y dispersión de ceniza, por lo que las autoridades locales y los equipos de emergencia permanecen atentos ante cualquier cambio.
El seguimiento continuará tanto sobre la actividad del volcán como sobre las condiciones meteorológicas, debido a que una combinación de lluvias intensas y material volcánico suelto podría generar nuevos escenarios de riesgo.
Por el momento, Guatemala mantiene la estrategia de prevención y vigilancia, mientras especialistas observan la evolución del volcán de Fuego durante las próximas horas.
Con información de EFE
