Opinión de Alejandra Herrera
RESULTA que el nuevo llamado que hizo la gobernadora Rocío Nahle para construir la seguridad desde la sociedad en su conjunto, al asegurar que ella no puede trabajar sola en ese tema, sino que se requiere de la coordinación de la federación, de los municipios y de las familias para cuidar a niños y jóvenes, pone de manifiesto que este tema no debe recaer exclusivamente en el gobierno.
Y es que más allá del debate que puedan generar sus declaraciones, lo cierto es que, aunque las autoridades deben garantizar la seguridad para la población, la familia sigue y seguirá siendo el primer espacio de formación de las personas.
Desde ahí comienza la prevención de cualquier situación de riesgo o de inseguridad. La gobernadora ha insistido en que el hecho de saber dónde están los hijos, con quiénes conviven y cuáles son sus actividades del día a día ayuda a proteger a la juventud de futuras posibles prácticas delincuenciales.
Es un hecho que en la actualidad las familias han cambiado, pues tanto el papá como la mamá deben trabajar para llevar el sustento diario a sus casas, lo que contribuye al descuido de los hijos, quienes muchas veces se quedan bajo la vigilancia de los abuelos, de los tíos, de los vecinos o hasta de la televisión o del celular.
En algunos casos, esto ha provocado que jóvenes se enrolen con personas o con actividades que los incitan a delinquir, por lo que es importante que los padres acompañen en el cuidado de sus hijos.
RESALTA que esto no sustituye la responsabilidad que deben tener las autoridades de garantizar la seguridad para toda la ciudadanía, pero la participación de los padres y de las familias la puede ayudar a complementar.
Lo que deberá continuar seguramente es construir una verdadera alianza entre el gobierno y las familias, pero también las escuelas, donde los hijos pasan muchas horas, con el fin de evitar que más jóvenes sean víctimas o se involucren en la delincuencia.
Cuidar a los hijos no es tarea exclusiva de una madre o de un padre, de un maestro o maestra o solamente del gobierno, se trata de una responsabilidad colectiva que cada quien debe asumir y hacerse responsable desde su rol.
De este modo, la familia debe mostrar acompañamiento, la escuela apoyar con la orientación y el gobierno cumplir con su deber de velar por la seguridad para que la juventud actual encuentre mejores posibilidades, lo que representa un serio desafío.
