Opinión de Cinthya Trinidad
La renuncia de Guadalupe Taddei a la Presidencia del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) representa una sacudida institucional sin precedentes. Tras haber pasado a la historia como la primera mujer en ocupar el cargo, también marcará un hito luego de que su renuncia fue impulsada por señalamientos de corrupción, presuntos conflictos de interés en contrataciones y en medio de investigaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
El INE enfrenta ahora, la urgencia de nombrar una presidencia provisional debido a que se encuentra en medio del proceso electoral federal del próximo año.
Asi que mientras la Cámara de Diputados desahoga el proceso definitivo para nombrar a la presidencia, las consejerías aún no se ponen de acuerdo para ver quién asume los trabajos del órgano electoral de manera temporal.
El Efecto Dominó en la Designación de la Consejería del OPLE Veracruz
De persistir ese escenario, la próxima designación de una nueva consejería en el Organismo Público Local Electoral de Veracruz —donde la Comisión de Vinculación y el propio INE evalúan la idoneidad de propuestas como Claudia Iveth Meza Ripoll o César Luciano Hernández Quezada, entra en una zona de inestabilidad. Y es que pudiera darse un endurecimiento de las negociaciones entre las consejerias porque hasta antes de la salida de Taddei, ya había, al menos dos grupos opuestos.
Es de recordar que la designación de una consejería estatal requiere una mayoría calificada (al menos 8 votos) en el Consejo General del INE pero sin el liderazgo de una Presidencia consolidada y con un órgano dividido, el proceso corre el riesgo de no llegar a un acuerdo.
A lo anterior hay que sumar el que las fuerzas políticas representadas en el Consejo General cuestionarán con mayor rigor el perfil propuesto, exigiendo pruebas irrefutables de independencia partidista y de conocimientos técnicos, ya que otra de las investigaciones periodísticas que se desarrollan es la forma en cómo se designaron a las consejerias durante la época en que Taddei estuvo al frente, ligando los acuerdos de las propuestas locales presuntamente a cambio de contratos para su “proveedor consentido”.
Si el pleno del INE —en medio de toda esta crisis— no alcanza los consensos necesarios, la consejería podría quedar vacante temporalmente. Esto sobrecargaría de trabajo al resto del Consejo General del OPLE Veracruz en un momento donde se requieren acuerdos colegiados firmes para la preparación del siguiente proceso comicial.
La crisis generada por la salida de Guadalupe Taddei no es un tema menor, es un sismo cuya réplica impacta de lleno en las decisiones operativas de los OPLES, y a su propia imagen, ya que estos también están siendo investigados.
El nombre del secretario ejecutivo Luis Fernando Reyes Rocha, se ventila al menos públicamente con el escándalo de Taddei, y por el bien de los procesos democráticos en Veracruz será prudente aclarar la situación que impera en el Organismo.
