Opinión de Alejandra Herrera
RESULTA que… en Lerdo de Tejada, el pasado viernes, la gobernadora Rocío Nahle García recibió un auténtico baño de pueblo durante la entrega de 5 mil 236 apoyos a habitantes de Lerdo de Tejada, Alvarado, Tlacotalpan, Ángel R. Cabada y Saltabarranca.
Entre saludos, abrazos, peticiones y selfies, la mandataria dijo emocionada que “el amor del pueblo se siente”, pero aclaró que “es de ida y vuelta”.
Y fue precisamente ahí donde Nahle habló de tres decisiones que han marcado su gobierno y que tienen algo en común: ante problemas que durante años nadie quiso o pudo resolver, decidió tomar al toro por los cuernos.
La primera fue el transporte público.
“Nuestra gente necesita moverse con decoro, con dignidad y los camiones ya estaban muy viejitos”, explicó la gobernadora.
Ante la falta de renovación de unidades por parte de los concesionarios, el gobierno decidió entrarle al problema y puso en marcha nuevos servicios: Ulúa en Veracruz, Boca del Río y Medellín; Quetzalli en Coatzacoalcos; Atenas en Xalapa; Totonacos en Poza Rica y Papaloapan en la Cuenca.
Es decir, si los transportistas no quisieron tomar al toro por los cuernos, el gobierno decidió hacerlo.
RESALTA que… esa misma fórmula se repitió con LIMPIAVER, creado después del conflicto que llevó a más de 3 mil trabajadores a reclamar incumplimientos de la empresa privada encargada de los servicios de limpieza en unidades médicas.
La respuesta de Nahle fue nuevamente meter al Estado.
Así nació el Sistema de Gestión Integral de Limpieza del Estado de Veracruz, para que sea el propio gobierno el que se haga cargo de los servicios de limpieza, higiene, asepsia y lavandería en hospitales y unidades médicas estatales.
“Creamos una empresa en donde los servicios los contrata el gobierno, les paga el gobierno, las capacita el gobierno, las uniformiza el gobierno y ahí están trabajando”, explicó Nahle.
Pero viene una tercera decisión y quizá sea la más complicada de todas.
El Ingenio San Pedro.
Ahí mismo, en Lerdo de Tejada, la gobernadora confirmó que su administración prepara el decreto para crear el organismo estatal que se hará cargo de su operación.
La empresa actual deberá terminar su relación laboral con trabajadores sindicalizados y eventuales, liquidarlos y cumplir con sus compromisos antes de dar paso al nuevo esquema.
Y aquí habrá que estar muy atentos.
Porque administrar transporte público es un reto; hacerse cargo de los servicios de limpieza también, pero operar un ingenio azucarero son palabras mayores.
Habrá que conocer cuánto dinero necesitará el gobierno, cómo funcionará el nuevo organismo, quién lo administrará, etcétera.
Pero algo hay que reconocerle a Rocío Nahle: carácter para entrarle a los problemas no le ha faltado.
Transporte, LIMPIAVER y ahora el Ingenio San Pedro.
Tres problemas distintos y una misma forma de enfrentarlos, si la iniciativa privada no responde o un servicio falla, el gobierno toma al toro por los cuernos.
Por ahora, Rocío Nahle está dejando claro que no le tiene miedo a entrarle a problemas que otros prefirieron dejar pasar.
