Miami, Estados Unidos, sábado 29 de agosto de 2026.– Una nueva etapa en la exploración del universo está a punto de comenzar. La NASA prepara para este domingo el lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman, un observatorio diseñado para estudiar enormes regiones del cosmos y obtener información que permita comprender mejor algunos de los mayores misterios de la astronomía.
El lanzamiento está previsto para las 7:26 horas del este de Estados Unidos (11:26 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. El observatorio será colocado en órbita mediante un cohete Falcon Heavy de SpaceX.
La misión recibió esta semana la autorización definitiva después de completar la última revisión de preparación. Con ello, la NASA podrá poner en marcha el proyecto aproximadamente nueve meses antes de lo previsto originalmente.
Un telescopio con una visión extraordinaria
Una de las principales características del Roman será su enorme campo de visión. El observatorio podrá abarcar una región del cielo aproximadamente 100 veces mayor que la que puede observar el telescopio espacial Hubble.
Esta capacidad permitirá estudiar simultáneamente grandes extensiones del universo y localizar objetos que posteriormente podrán ser examinados con mayor detalle mediante otros observatorios espaciales y terrestres.
La NASA estima que, durante un solo mes de operaciones, Roman será capaz de obtener imágenes de una superficie del cielo 50 veces mayor que la cubierta por el Hubble durante tres décadas.
Su misión incluirá la observación de más de 2 mil galaxias, además de la búsqueda de nuevos planetas fuera del Sistema Solar.
En busca de respuestas sobre la energía oscura
Uno de los principales objetivos científicos del observatorio será estudiar la energía oscura, uno de los fenómenos más enigmáticos del universo.
Los científicos utilizarán las observaciones de Roman para analizar cómo ha evolucionado la expansión del cosmos y obtener nuevas pistas sobre las fuerzas y procesos que determinan su comportamiento a gran escala.
El telescopio también realizará investigaciones relacionadas con la formación y evolución de las galaxias y permitirá estudiar una enorme cantidad de estrellas y objetos celestes.
También buscará nuevos mundos
Roman tendrá además una importante misión en el campo de los exoplanetas, es decir, planetas que orbitan estrellas distintas al Sol.
Uno de los instrumentos que utilizará para esta tarea será un coronógrafo, capaz de bloquear o reducir el intenso brillo de una estrella para facilitar la observación de objetos que se encuentran cerca de ella.
Esta tecnología permitirá estudiar directamente algunos sistemas planetarios y ampliar el conocimiento sobre la diversidad de mundos que existen fuera del Sistema Solar.
Su destino estará a 1.5 millones de kilómetros
Después del lanzamiento, el telescopio necesitará alrededor de 100 días para llegar a su destino, una región gravitacionalmente estable conocida como el punto de Lagrange L2, ubicada en relación con el Sol y la Tierra.
Desde esa posición, Roman podrá realizar observaciones prolongadas del universo y complementar el trabajo de otros grandes observatorios.
Su ubicación será fundamental para desarrollar una de las misiones científicas más ambiciosas de la NASA: obtener una visión amplia del cosmos y encontrar objetivos que puedan ser estudiados posteriormente con instrumentos capaces de ofrecer observaciones más detalladas.
Una enorme cantidad de información
La capacidad del Roman también se reflejará en el volumen de información que generará.
Los especialistas calculan que el telescopio producirá aproximadamente 11 terabytes de datos cada día, una cantidad comparable a descargar alrededor de 350 películas en resolución 4K Ultra HD en apenas 24 horas.
Durante sus primeros cinco años de actividad, uno de sus objetivos será observar de manera continua el centro de la Vía Láctea, realizando mediciones aproximadamente cada 12.5 minutos.
Después de ese periodo, la NASA podrá ajustar sus objetivos científicos de acuerdo con los descubrimientos realizados durante la misión.
Diseñado para durar una década
Roman fue concebido para funcionar durante aproximadamente 10 años, periodo en el que se espera que consuma su combustible.
Sin embargo, los ingenieros de la NASA diseñaron el observatorio pensando en la posibilidad de que pudiera recibir mantenimiento y ser reabastecido en el futuro, aunque actualmente la agencia estadounidense no cuenta con la capacidad operativa para realizar ese tipo de servicio en el punto L2.
El telescopio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, considerada una figura fundamental en el desarrollo del programa espacial científico de Estados Unidos y quien se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de jefa de astronomía de la NASA.
Con su llegada al espacio, Roman se sumará a la flota de grandes observatorios que buscan responder algunas de las preguntas más profundas sobre el universo: cómo evolucionan las galaxias, qué impulsa su expansión y cuántos mundos podrían existir más allá de nuestro Sistema Solar.
Con información de EFE
