El eclipse solar total que atravesará parte de la península ibérica el próximo 12 de agosto no solo será un espectáculo astronómico. Para científicos españoles representará también una oportunidad poco común para observar qué ocurre con la naturaleza cuando el día se transforma repentinamente en noche.
Aunque existen algunos registros sobre el comportamiento de los animales durante eclipses, los investigadores reconocen que todavía hay muchas preguntas sin respuesta. La manera en que cada especie enfrenta la disminución repentina de la luz puede variar desde modificar sus sonidos y actividades hasta adoptar conductas asociadas normalmente con la llegada de la noche.
El fenómeno podrá observarse en zonas de España y Portugal, además de Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia y áreas del océano Atlántico. En territorio español, diversos especialistas preparan estudios para aprovechar los minutos de oscuridad y compararlos con el comportamiento habitual de las especies.
Un experimento a través de los sonidos de la naturaleza
Uno de los proyectos que participará en este seguimiento es EcoEclipse, una iniciativa encabezada por investigadores vinculados al Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Universidad de Sevilla.
El proyecto utilizará sistemas de monitoreo pasivo para registrar el paisaje sonoro durante varios días. Las grabaciones comenzarán antes del eclipse y continuarán después del fenómeno, con el propósito de establecer diferencias entre un día normal y el momento en que la luz solar desaparezca.
El interés estará puesto especialmente en las aves y los murciélagos.
Las primeras son particularmente relevantes debido a que sus ciclos diarios están fuertemente relacionados con la presencia o ausencia de luz. En el caso de los murciélagos, los investigadores reconocen que existe todavía menos información sobre cómo podrían responder ante una oscuridad que ocurre fuera de sus condiciones nocturnas habituales.
El material obtenido también permitirá estudiar modificaciones en el ambiente que no necesariamente estén relacionadas directamente con los animales, como cambios generales en el paisaje sonoro.
Los eclipses ya han dejado algunas pistas
Aunque las investigaciones sobre fauna durante eclipses todavía son escasas, algunos antecedentes muestran que la oscuridad repentina puede desencadenar respuestas inesperadas.
Durante el eclipse total ocurrido en Estados Unidos en 2024, el proyecto SolarBird permitió documentar los cambios en el canto de las aves. Los investigadores identificaron 52 especies y encontraron modificaciones significativas en la actividad vocal de 29 de ellas.
Algunas aves dejaron de cantar, mientras que otras comenzaron a emitir sonidos diferentes e incluso se registró un comportamiento semejante a un coro relacionado con el amanecer cuando regresó la luz solar.
Otro antecedente importante ocurrió en 2017, cuando científicos observaron animales de un zoológico en Colombia durante un eclipse. De las 17 especies estudiadas, alrededor de tres cuartas partes presentaron algún cambio de comportamiento.
Entre las respuestas registradas estuvieron conductas relacionadas con la actividad nocturna, señales de ansiedad y comportamientos que no habían sido observados previamente.
España también observará a los animales
El eclipse del 12 de agosto permitirá ampliar estas investigaciones. Dos centros Bioparc en España realizarán observaciones directas y utilizarán registros audiovisuales para documentar la reacción de diferentes especies durante el fenómeno.
El objetivo será determinar si la disminución repentina de la luz provoca modificaciones temporales en sus rutinas, sonidos, desplazamientos o interacciones.
Para los investigadores, cada observación puede aportar información valiosa debido a que los eclipses solares totales son acontecimientos poco frecuentes y difíciles de reproducir bajo condiciones naturales.
El gran misterio está en las plantas
Mientras la fauna ya cuenta con algunos antecedentes científicos, el comportamiento de las plantas durante un eclipse permanece prácticamente como un territorio inexplorado.
Existen investigaciones que han intentado detectar cambios en la actividad vegetal durante estos fenómenos. Una de ellas analizó un eclipse parcial ocurrido en Italia en 2022 y encontró modificaciones en señales bioeléctricas de árboles de un bosque de abetos.
Sin embargo, posteriores análisis cuestionaron que pudiera establecerse una relación directa entre el eclipse y esos cambios, por lo que todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que las plantas reaccionen específicamente ante estos fenómenos astronómicos.
La falta de estudios abre una pregunta mucho más amplia: ¿las plantas perciben de alguna manera un eclipse y modifican sus funciones en respuesta a la alteración repentina de la luz?
Con más de 300 mil especies vegetales descritas, los investigadores consideran que todavía es demasiado pronto para descartar esa posibilidad.
Por ello, mientras millones de personas miren hacia el cielo el próximo 12 de agosto, los científicos estarán pendientes de otro espectáculo menos visible: los sonidos de las aves, la actividad de los murciélagos, el comportamiento de los animales y las posibles señales que puedan revelar qué ocurre en la naturaleza cuando, durante unos minutos, el día se convierte en noche.
Con información de EFE
