Opinión de Yamiri Rodríguez Madrid
Lo prometido es deuda. Al inicio de su administración, la presidenta municipal Rosa María Hernández Espejo se comprometió a darle oxígeno al centro histórico del Puerto de Veracruz; hoy ya tiene el plan integral para hacerlo de la mano del sector empresarial.
Partamos del hecho de que los inmuebles más antiguos del centro porteño (y sus alrededores inmediatos) datan de los siglos XVI y XVII y destacan por su valor histórico y arquitectónico, pero también es un importante punto comercial y turístico del que dependen de manera directa cientos de familias. De ahí el objetivo de impulsar una nueva etapa para este punto de la ciudad con nuevas inversiones.
Durante su presentación ante dirigentes de cámaras empresariales, la alcaldesa de Veracruz detalló los estímulos fiscales para facilitar la apertura de nuevos negocios y la reactivación de establecimientos, entre ellos una prórroga de hasta seis meses para el pago de licencias de funcionamiento en determinados giros, la condonación del 100 por ciento de multas y recargos para negocios inactivos por más de doce meses, así como descuentos del 50 por ciento en anuencias de Protección Civil para establecimientos de bajo riesgo y en licencias de uso de suelo para locales que busquen reactivarse.
Con esto se facilitará la apertura de nuevos locales, pero también, se fortalecerá al comercio establecido. Y algo igual de importante, Rosa María Hernández Espejo recordó que esto viene de la mano de acciones de mejoramiento urbano, como la rehabilitación de fachadas sobre la avenida Independencia y que habrán de continuar en Zaragoza y 5 de Mayo, con el respaldo de la gobernadora Rocío Nahle.
Como bien se expuso durante la presentación de dicho plan, la conservación del patrimonio histórico debe ir de la mano con su reactivación económica y social, como se ve en otros puntos del país, como la propia Ciudad de México, Guanajuato o Querétaro.
Ojalá que en esta estrategia de impulso al Centro Histórico porteño se involucren más actores, como los prestadores de servicios, pues se podrían hacer, con las universidades, recorridos con recreaciones de los personajes y pasajes históricos que se vivieron en esos antiguos inmuebles; recuperar esas viejas casonas para hoteles boutique, para restaurantes de lujo; negocios ancla que darían oxígeno a todos los que han subsistido a lo largo de las décadas.
Aunque han pasado apenas 7 meses de administración, este podría ser parte del legado que deje Rosa María a Veracruz: de un centro histórico que recibió en enero abandonado, oloroso a orines, con techos peligrosos, a uno que volverá a ser un núcleo económico y un orgullo no solo para los porteños, sino para todo el estado.
@YamiriRodriguez
