Opinión de Atticuss y Francisco Licona
La presidenta Claudia Sheinbaum puso la regla sobre la mesa: quien quiera la candidatura en 2027 tendrá que dejar el hueso. Nada de seguir cobrando del erario mientras se hace territorio, se placean, se promueven en espectaculares o disfrazan giras políticas como “trabajo institucional”.
Se acabó, al menos en el discurso, eso de hacer campaña con dinero ajeno.
Los tiradores a gubernaturas, alcaldías o curules, tendrán que romper el cochinito y jugársela sin la red pública, porque como bien dice el viejo refrán “quien quiera azul celeste, que le cueste”.
Pero lo que en verdad le pone sabor al caldo es que dejar el cargo también significa abrir la puerta al que llega detrás, y las mayoría de las veces, el que se va a la Villa, pierde la silla.
Ya se sabe cómo funciona esto en política: cajones que se abren, cuentas que se revisan y expedientes que empiezan a respirar.
Más de uno deberá pensarlo dos veces antes de soltar una silla cómoda, no solo por el riesgo electoral, sino porque el relevo podría descubrir si hubo mano larga en el presupuesto o si el escritorio guarda más pólvora que papeles.
Sobre todo, porque está probado que los programas sociales, por benéficos que sean, no se traducen automáticamente en votos. No son pocos los funcionarios que no han estado a la altura de la 4T y han devaluado la marca.
Así que se complicó el juego de las sillas. Y, quizá, también se acabó la vieja comodidad de brincar de puesto en puesto sin pagar costo político.
A ver quiénes son los guapos o guapas que estarán dispuestos a echarse un clavado del trapecio sin red.
¿Cuántos de los que ya saborean otro hueso estarán dispuestos a renunciar y cuántos preferirán cuidar la cartera?
IVESSI: de la promesa al pago real
Lo que se desprende de las declaraciones de Eliseo Islas Chagoya es que ya no es discurso ni decreto en papel el Fideicomiso Seguridad Social de Veracruz (FIVESSI) y comenzó a ser una realidad de pagos de seguros de vida institucional, y el primer mensaje político es fuerte y claro con argumentos y hechos:
Según Eliseo Islas, una trabajadora pensionada por invalidez recibió 60 meses de salario, cinco más de lo que antes cubrían las aseguradoras, una diferencia que sí se siente en la seguridad de las familias.
El dato no es menor, porque convierte una reforma administrativa en beneficio concreto para jubilados, pensionados y trabajadores en activo, justo donde más pesa la certeza social: fallecimiento, invalidez y respaldo económico.
El reconocimiento del SITTEBA a Rocío Nahle no tuvo regateos y apunta a una lectura clara: cuando la política pública aterriza en pagos reales, deja de ser anuncio y se vuelve confianza institucional.
El verdadero reto apenas empieza: que el fideicomiso mantenga transparencia, solvencia y pagos puntuales en el tiempo.
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