Opinión de Yamiri Rodríguez Madrid
Con un puñado de militantes, el PRI intentó celebrar sus 97 años de vida política en Veracruz. Más que un festejo, fue una triste estampa del declive que el instituto político más viejo en la historia electoral ha tenido y le cuento por qué. Como en la vida misma, en la juventud hay fuerza, hay dinamismo, todos quieren estar cerca y salir en la foto. Hoy, con casi cien años a cuestas, llegaron unos pocos, los que quedan, los que le tienen cariño y quieren aún estar con el “abuelo” en esta etapa.
Atrás quedaron esos años en que no entraba un solo alfiler en el auditorio Jesús Reyes Heroles; donde el evento político era una verdadera pasarela de figuras de peso, donde todos querían estar y ser vistos. En el del sábado, solo un par de expresidentes del partido tuvieron. Tan flaca estaba la caballada, que en su boletín de prensa destacaron la presencia de los presidentes municipales de Chontla, Citlaltépetl, Landero y Coss, Ixhuacán de Los Reyes; Yanga, Los Reyes, Mixtla de Altamirano, Naranjal, Rafael Delgado y Soledad Atzompa. Hace 20 años ni se hubieran acordado de ellos, pero en esta ocasión fueron las estrellas del convivio porque fue para lo que alcanzó.
Entregaron medallas y reconocimientos. De manera póstuma a Don Marcos López Mora. Para Bertha Hernández Rodríguez, Carlos Vasconcelos Guevara, Nemesio Domínguez Domínguez, Alicia González Cerecedo, Raúl Ramos Vicarte, Carlos Rodríguez Velazco, Roberto Álvarez Salgado y Marcelo Ramírez Ramírez, debió ser doble, por resistencia.
La exdiputada Olga Lidia Robles Arévalo mandó una representante. Otros que estaban en la lista de reconocimientos, como el exdirigente del partido, Américo Zúñiga Martínez, simplemente les hicieron el fuchi y no llegaron. El vacío de las pocas figuras que aún le quedan al PRI fue más que evidente, ni Pepe ni Héctor Yunes, ni Américo. Tampoco se vio a mujeres como Erika Ayala Ríos. A eso ha quedado consumido el partido.
Y el resto de los militantes que alguna vez brillaron con las siglas del tricolor, que fueron sus dirigentes, sus diputados, sus presidentes municipales, ya tienen otros ideales, ya tienen otros intereses. Es cierto que la mayor fuga de militantes la ha tenido su dirigente Adolfo Ramírez Arana, pero no todo es su responsabilidad. Desde México, Alito Moreno ha sembrado también con sus actitudes y personalidad. En la última visita que hizo al estado, un grupo de mujeres priistas se le acercó para reclamarle sobre Fofo Ramírez, a lo que el líder, lejos de calmarlas, les dijo que, si no les gustaba, que le llegaran. Viven en otra realidad, no ven que están en los huesos.
El 2027 será decisivo para el PRI; será un tanque de oxígeno para seguir subsistiendo o será el fin de la era del papá de la mayoría de los partidos políticos que hoy vemos en la boleta…aunque a muchos les dé vergüenza reconocerlo que lo llevan en su ADN y en sus filas.
@YamiriRodríguez
