Tras más de seis horas de debate, el Senado de la República aprobó por unanimidad la reforma constitucional que establece la reducción paulatina de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, una modificación que legisladores calificaron como un “logro histórico” después de más de un siglo sin cambios en este rubro.
La iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum fue avalada en sus términos, con 121 votos a favor y ninguno en contra, en lo general, y posteriormente turnada a la Cámara de Diputados para continuar el proceso legislativo del Constituyente Permanente.
Aunque todas las fuerzas políticas respaldaron la reforma, el debate evidenció diferencias sobre la forma de aplicación. Legisladores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano apoyaron el proyecto, pero cuestionaron la decisión de aplicar la reducción de manera gradual y no inmediata.
Desde tribuna, los presidentes de las comisiones dictaminadoras —Óscar Cantón Zetina y Enrique Inzunza, de Morena, y Geovanna Bañuelos, del PT— defendieron la implementación progresiva, prevista para concluir en 2030, como una vía para cumplir con una demanda histórica sin generar afectaciones económicas.
En respuesta a las críticas, Inzunza subrayó que la propuesta “no es aislada ni coyuntural; es profundamente congruente con el espíritu de la etapa de transformación que vive la nación y con la consolidación del estado constitucional de bienestar que hemos emprendido”.
El panista Marko Cortés calificó la medida como “una reforma tardía”, mientras que la priísta Carolina Viggiano sostuvo que es “una simulación y una trampa”, al insistir en que los dos días de descanso deberían entrar en vigor este mismo año.
Por su parte, Cantón Zetina destacó que se trata de “una reforma histórica” que forma parte de la llamada “primavera laboral” de la Cuarta Transformación y que impactará a 65 por ciento de los trabajadores del país. Además, aseguró que el aumento de 9 a 12 horas extras será voluntario y permitirá mayores ingresos a quienes decidan laborar más allá de su jornada ordinaria.
“La derecha rancia nunca defendió los derechos obreros… Vaya que quisiéramos haber decretado hoy mismo las 40 horas semanales de trabajo, pero en las actuales circunstancias económicas nacionales e internacionales no era posible”, expresó el senador morenista.
La reforma al artículo 123 constitucional establece en un transitorio que la reducción se aplicará gradualmente durante cinco años: en 2026 la jornada se mantendrá en 48 horas; en 2027 será de 46; en 2028 de 44; en 2029 de 42; y en 2030 entrará en vigor la semana laboral de 40 horas.
Asimismo, se otorgó al Congreso un plazo de 90 días, a partir de la promulgación, para realizar las adecuaciones necesarias a la Ley Federal del Trabajo. En lo particular, el dictamen fue aprobado sin cambios sustanciales, salvo la sustitución del término “jóvenes” por “personas jóvenes” para adecuarlo a lenguaje incluyente.
Con información de agencias
