La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó que el acuerdo de entrega de agua a Estados Unidos represente un riesgo para el abasto nacional, al subrayar que México no está cediendo recursos hídricos que no tenga disponibles, ni afectando el consumo humano o la actividad agrícola, pese a la sequía extrema en la cuenca del Río Bravo.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que la liberación de agua se definió con base en análisis técnicos de disponibilidad real en diversas cuencas, respetando los límites establecidos en el Tratado de Aguas de 1944 y sin rebasar la capacidad operativa de la infraestructura hidráulica.
Sheinbaum detalló que el gobierno estadounidense solicitó que la entrega se realizara antes del 31 de diciembre, propuesta que México consideró inviable por sus impactos ambientales y técnicos, por lo que se negoció una ampliación de plazos. “El problema no es la falta de voluntad, sino la falta de lluvias”, afirmó, al señalar que la prolongada sequía ha reducido de manera significativa la disponibilidad del recurso en los últimos años.
A partir de este 15 de diciembre, México iniciará la liberación de 249.163 millones de metros cúbicos de agua, como parte del entendimiento bilateral más reciente. La Secretaría de Relaciones Exteriores precisó que las entregas se ajustarán estrictamente a la disponibilidad hidrológica y priorizarán el derecho humano al agua y la producción agrícola en la frontera norte.
De acuerdo con la Cancillería, ambos países acordaron una ruta técnica para atender tanto el ciclo actual como el déficit del quinquenio anterior, conforme al artículo 4 del tratado, considerando los niveles de lluvia registrados en cada periodo.
Con información de agencias
