El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes una orden ejecutiva que añade una tarifa de US$100.000 para los nuevos solicitantes del programa de visas H-1B, cuyo objetivo es atraer a trabajadores calificados del extranjero a ciertas industrias
La Casa Blanca aclaró que este costo no impacta a quienes ya cuentan con visa ni a renovaciones, y que se diseñó como una medida focalizada.
Karoline Leavitt, secretaria de Prensa, explicó que el objetivo es proteger empleos estadounidenses sin cerrar las puertas al talento global. El Departamento de Trabajo (DOL) y el de Seguridad Nacional (DHS) supervisarán que los empleadores cumplan la norma, que entra en vigor en el próximo ciclo de lotería H-1B.
La cuota funciona como un pago único en la solicitud inicial de la visa H-1B. Es decir, no se trata de un impuesto anual ni de una obligación para quienes ya tienen autorización de trabajo. Según la Casa Blanca, busca evitar que empresas abusen del sistema y usen esta visa como un atajo para contratar mano de obra barata.
Este pago será responsabilidad de los empleadores que inscriban a trabajadores extranjeros por primera vez en la lotería H-1B.
La medida se considera un “depósito de seriedad” y las compañías deberán presentar comprobantes, bajo riesgo de auditorías o sanciones.
La regla no golpea a todos por igual. Si un trabajador extranjero ya cuenta con visa H-1B, puede renovarla o entrar y salir de EUA sin pagar extra. Tampoco impacta a quienes viajen temporalmente fuera del país con visa vigente.
El pago aplica exclusivamente a nuevas solicitudes, aunque existen excepciones cuando se trate de perfiles altamente especializados en áreas críticas, como ciberseguridad. En esos casos, el DHS podrá autorizar la entrada sin exigir el depósito.
El gobierno argumenta que la medida responde a “abusos” que desplazan a trabajadores locales. Entre 2003 y 2025, la proporción de visas H-1B en TI creció de 32% a más del 65%. En paralelo, aumentó el desempleo de recién graduados en informática y en ingeniería, mientras algunas empresas aprobaron miles de visas y despidieron a miles de estadounidenses.
Con este pago, se busca elevar el costo para empleadores que usan la visa de forma masiva, asegurando que solo quienes realmente valoren al talento extranjero realicen la inversión.
De acuerdo con la Casa Blanca, la medida no es un cierre de fronteras, sino parte de un plan mayor que combina políticas migratorias con protección laboral. EUA seguirá atrayendo a profesionales extranjeros, pero de manera más regulada y justa.
Con información de agencias
