El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado 28 de febrero de 2026 que el líder supremo de Irán, Ali Jamenei, murió tras los bombardeos conjuntos realizados por fuerzas estadounidenses e israelíes en territorio iraní.
A través de un mensaje difundido en Truth Social, Trump aseguró que Jamenei “no pudo evadir” los sistemas de inteligencia y rastreo desplegados en coordinación con Israel y calificó su muerte como “la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”. También sostuvo que los ataques continuarán durante el tiempo que Washington considere necesario para alcanzar sus objetivos estratégicos.
De acuerdo con el mandatario, la ofensiva —denominada “Furia Épica” por Estados Unidos y coordinada con la operación israelí “Rugido de León”— habría dejado cerca de 200 iraníes muertos, además de varios altos funcionarios del régimen. Hasta el momento, las autoridades iraníes no han confirmado oficialmente el fallecimiento del ayatolá.
Jamenei, de 86 años, ejercía como líder supremo desde 1989, cuando sucedió al ayatolá Ruholá Jomeiní. Durante casi 37 años fue la máxima autoridad política y religiosa de Irán, con control sobre las Fuerzas Armadas, el Poder Judicial y las principales decisiones estratégicas del Estado.
Nacido el 16 de julio de 1939 en Mashad, en el seno de una familia religiosa chií, se formó en estudios islámicos en Nayaf, Irak, y posteriormente en Qom. Desde la década de 1960 participó en el movimiento opositor al sha Mohammad Reza Pahlavi, fue encarcelado en varias ocasiones y formó parte activa de la Revolución Islámica que en 1979 instauró el régimen de los ayatolás.
Tras la revolución, ocupó cargos clave como integrante del Consejo de la Revolución y del Consejo Supremo de Defensa durante la guerra entre Irán e Irak. En 1989 fue elegido sucesor de Jomeiní y consolidó un liderazgo que combinó control institucional interno y una postura firme frente a Occidente, especialmente contra Estados Unidos e Israel, a quienes consideraba enemigos centrales de la república islámica.
Durante su mandato enfrentó protestas internas, incluidas las manifestaciones estudiantiles de 1998 y las movilizaciones tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, cuya represión dejó centenares de víctimas según organizaciones internacionales. En el plano internacional, endureció su discurso tras los ataques a instalaciones nucleares iraníes y el conflicto regional que se intensificó desde 2023.
En días recientes, ante el riesgo de un atentado o de ser apartado del poder, Jamenei habría designado a varios dirigentes como posibles administradores provisionales del país, entre ellos Ali Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
La eventual muerte del líder supremo marcaría un punto de quiebre en la historia contemporánea de Irán y abriría un escenario incierto sobre la sucesión y el futuro del régimen establecido tras la revolución de 1979, en medio de una escalada militar que mantiene en alerta a la comunidad internacional.
Con información de EFE.
