La osteoartritis se ha convertido en uno de los principales padecimientos crónico-degenerativos en México, al afectar a cerca del 60 % de la población en distintos grados, una condición que tiende a intensificarse durante la temporada invernal, alertó un especialista.
El traumatólogo Víctor Axotla, director del Instituto de la Rodilla, Cadera y Columna (Inroca), explicó que esta enfermedad deteriora progresivamente el cartílago que protege las articulaciones, lo que provoca dolor persistente, rigidez e inflamación. “Es una enfermedad crónica degenerativa; tiene tratamiento, pero no tiene cura”, precisó.
Las zonas más afectadas suelen ser las manos, las rodillas, las caderas y la columna vertebral. Conforme avanza el desgaste del cartílago, los huesos pueden llegar a rozar entre sí, lo que incrementa el dolor y limita la movilidad, detalló el especialista.
Aunque tradicionalmente se asocia con la vejez, Axotla advirtió que la osteoartritis comienza a diagnosticarse en personas cada vez más jóvenes, debido a factores genéticos y otras condiciones médicas. A nivel mundial, señaló, el padecimiento afecta tres veces más a las mujeres que a los hombres, y el 60 % de los casos corresponde a mujeres mayores de 55 años.
Entre los principales factores de riesgo mencionó los cambios hormonales posteriores a los 40 años, la genética, el uso frecuente de tacones altos y la obesidad, problema en el que México ocupa uno de los primeros lugares a nivel internacional. “La deficiencia de estrógenos genera debilidad ósea y mayor daño al cartílago articular”, indicó.
El especialista subrayó que durante el invierno los síntomas suelen agravarse debido a las bajas temperaturas. Explicó que el frío espesa el líquido sinovial que lubrica las articulaciones, tensa los músculos y reduce el flujo sanguíneo, mientras que los cambios en la presión atmosférica pueden aumentar el dolor.
Estas condiciones coinciden con el actual panorama meteorológico del país, donde la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha reportado la presencia de los frentes fríos 28 y 29, responsables de bajas temperaturas, heladas y bancos de niebla en diversas regiones del norte y centro de México.
Para mitigar las molestias, Axotla recomendó mantenerse activo pese al dolor, abrigarse adecuadamente y aplicar calor local mediante compresas o baños calientes, lo que ayuda a mejorar la circulación y disminuir la rigidez. No obstante, advirtió que solo el 15 % de los pacientes diagnosticados sigue de forma constante estas indicaciones.
Finalmente, el especialista llamó a reforzar la prevención desde edades tempranas, especialmente ante el envejecimiento de la población. “Cuidar la alimentación, la salud y realizar ejercicio es lo que permitirá llegar a la vejez con movilidad y calidad de vida”, concluyó.
Con información de EFE
