Los gobiernos de México y Estados Unidos firmaron un acuerdo binacional para avanzar hacia una solución definitiva a la crisis de aguas residuales del río Tijuana, un problema histórico que ha afectado por décadas a comunidades, playas y ecosistemas en el sur de California y el norte de Baja California.
El acuerdo fue anunciado por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y formalizado por las secciones estadounidense y mexicana de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA/IBWC). El documento establece una hoja de ruta conjunta que contempla infraestructura, investigación, monitoreo reforzado y planes de operación y mantenimiento, incorporando por primera vez el crecimiento poblacional de Tijuana.
Durante años, el desbordamiento de aguas negras sin tratar hacia territorio estadounidense ha provocado cierres de playas, daños ambientales, malos olores y riesgos a la salud pública, además de afectar actividades militares en la región.
A diferencia de acuerdos anteriores, el nuevo pacto busca una solución integral y de largo plazo, sin requerir nuevos recursos del contribuyente estadounidense para obras en México. Entre los compromisos destaca que México elaborará en un plazo de seis meses un plan maestro de infraestructura hídrica, además de impulsar proyectos como una planta de tratamiento en Tecolote-La Gloria y un vaso sedimentador en el cañón Matadero, previo a la temporada de lluvias 2026-2027.
El administrador de la EPA, Lee Zeldin, afirmó que el acuerdo sienta las bases para una solución plenamente efectiva, al considerar el crecimiento urbano y permitir acciones inmediatas. El pacto deriva de un memorando de entendimiento firmado en julio y fue negociado en menos de cinco meses, un tiempo récord frente a procesos anteriores.
Con la firma, Estados Unidos da por cumplidos sus compromisos para 2025, mientras ambos países reiteran su voluntad de mantener una coordinación estrecha para resolver un problema que califican como urgente y compartido.
Con información de agencias
