Australia puso en marcha este miércoles la primera prohibición global que impide a adolescentes menores de 16 años usar las principales plataformas de redes sociales, una medida que ha desatado un intenso debate internacional sobre sus alcances y posibles efectos. Gobiernos, especialistas y familias en distintos países observan el experimento australiano para determinar si podría replicarse en otras naciones, incluido Estados Unidos.
La ley responde a años de advertencias sobre los riesgos que enfrentan los menores en línea: adicción, daños a la salud mental, acoso y exposición a explotación sexual. Sin embargo, la normativa ya enfrenta retos legales. Dos adolescentes interpusieron demandas argumentando que vulnera su derecho a la libertad de expresión, mientras que otros críticos señalan preocupaciones sobre privacidad y uso de datos biométricos.
La legislación obliga a plataformas como Facebook, Instagram, TikTok, YouTube, Snapchat y X a verificar la edad de sus usuarios mediante identificación oficial o sistemas de inteligencia artificial que estiman la edad a través de reconocimiento facial. Las empresas podrían enfrentar multas millonarias si no bloquean a los menores. Los usuarios adolescentes, sin embargo, no serán sancionados si eluden la restricción usando herramientas como VPN.
Mientras tanto, países como Dinamarca y Malasia ya evalúan implementar medidas similares, y en EE.UU. el debate ha cobrado fuerza. Estados como Nebraska, Utah, Texas y Louisiana han aprobado leyes que exigen verificación de edad y consentimiento parental para que los menores accedan a redes sociales o descarguen aplicaciones. La reciente decisión de la Corte Suprema estadounidense que avaló verificar la edad para acceder a contenido sexual explícito indica que ciertas restricciones podrían ser admitidas legalmente.
Aun así, un veto federal como el australiano luce poco probable debido a la falta de consenso en el Congreso y al peso del lobby tecnológico. Expertos señalan que cualquier intento enfrentaría desafíos constitucionales, especialmente relacionados con la Primera Enmienda.
En respuesta a la presión social y regulatoria, varias plataformas ya han reforzado sus medidas de protección en EE.UU., aplicando IA para identificar la edad real de los usuarios, ajustando algoritmos y ampliando los controles parentales. Empresas como Instagram, YouTube, OpenAI y Roblox han anunciado cambios significativos, desde cuentas especiales para adolescentes hasta restricciones de contenido y nuevas herramientas de verificación.
El éxito —o fracaso— del modelo australiano podría definir el rumbo de las políticas de seguridad digital juvenil en los próximos años. Según analistas, si funciona, más países y estados norteamericanos podrían verse impulsados a adoptar regulaciones más estrictas antes de 2030.
Con información de agencias
