“LA COMUNICACIÓN Y EL RELATO POLÍTICO III: LA REALIDAD Y LAS FAKE NEWS”

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Opinión de Irma Chesty Viveros

En la entrega anterior comenté que en esta ocasión retomaría dos conceptos fundamentales que, hoy en día, forman parte esencial de los procesos de comunicación: el concepto de realidad y el de fake news. Ambos, por cierto, se entrelazan en esta era de sobreabundancia de información a la que estamos expuestos y que recibimos, principalmente, a través de las redes sociales.

Como bien señalan diversos teóricos de la sociología, la realidad es una construcción social. La manera en que percibimos y comprendemos el mundo está influenciada por la cultura, así como por el contexto social, económico y político en el que nacemos, crecemos y nos desarrollamos. Son estos factores los que determinan la forma en que interpretamos los hechos.

Consideramos, entonces, realidad todo lo socialmente aprendido; todo aquello que encuadra en nuestras tradiciones, costumbres y en los principios sociales de nuestra comunidad.

Cuando decides hacer comunicación política, lo que buscas es que tu discurso o tu narrativa te permitan conectar con los ciudadanos; acercarte a ellos, generar adhesión a tu proyecto, influir en la opinión pública y convencer de que tú eres la mejor opción, de que lo que dices representa la realidad.

Cómo hacerlo dependerá, en gran parte, de comprender la manera en que los ciudadanos de determinada región o entidad interpretan la realidad: cuáles son sus tradiciones y costumbres, sus principios y representaciones sociales. No puedes pasar por alto estos aspectos, pues de lo contrario no lograrías conectar verdaderamente con ellos.

En la segunda parte del texto “La comunicación y el relato político” enfatizaba que dominar la percepción es dominar el relato político. Para moldear esa percepción debes considerar las creencias, valores, intereses, motivaciones y estados de ánimo de los ciudadanos, con el fin de influir en su realidad. Por ello, el storytelling; la construcción de relatos que fortalecen el proceso comunicativo entre un político y su público, será primordial para ti.

No permitas que otros dominen la narrativa ni utilicen el exceso de información que circula en las redes sociales en tu contra o, peor aún, que generen desinformación a través de noticias falsas, mejor conocidas como fake news. No olvides que la política es uno de los ámbitos más susceptibles a la viralización de noticias falsas, las cuales los ciudadanos suelen considerar verdaderas.

No afirmo que al crear tu storytelling evitarás por completo la aparición de noticias falsas, pero sí que este recurso puede ayudarte a disminuir su impacto. ¿Cómo? Dominando tú la narrativa, cuidando tu discurso, siendo coherente entre tus palabras y tus hechos, y proyectando una imagen sólida y confiable ante los ciudadanos.

En definitiva, la comunicación política no puede desligarse de la construcción social de la realidad. Cada mensaje, cada discurso y cada relato contribuyen a configurar la manera en que los ciudadanos interpretan el mundo y a quienes lo representan. En un contexto donde la información circula sin filtros y las fake news se propagan con facilidad, dominar la narrativa se convierte en una herramienta esencial no solo para persuadir, sino también para proteger la credibilidad y fortalecer la confianza pública.

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