Este lunes entraron en vigor los aranceles del 20.91% al jitomate importado desde México, anunciados por el Departamento de Comercio de Estados Unidos.
La decisión fue comunicada por el gobierno de Trump desde abril pasado luego de que Estados Unidos se retirara de un acuerdo porque afirmó que no se protegió a sus productores nacionales.
México actualmente suministra alrededor del 70% del mercado de jitomates de Estados Unidos, frente al 30% de hace dos décadas, según el Florida Tomato Exchange.
Después de que se hiciera pública la medida, el gobierno de Claudia Sheinbaum afirmó que su gobierno no fue notificado previamente y que se contaban con 90 días para negociar.
Se notificó a abogados de productores de jitomate en Estados Unidos. Eso está mal.
No obstante, el acuerdo actual finalizó este 14 de julio sin que se haya acordado una renovación.
En 2019, los productores mexicanos de jitomates llegaron a un acuerdo con la primera administración del presidente Donald Trump para evitar una investigación antidumping y poner fin a una disputa arancelaria.
En aquel momento, Estados Unidos afirmó que el acuerdo cerraba lagunas legales e incluía un mecanismo de inspección.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la industria del jitomate “genera más de 400 mil empleos directos y un millón de empleos indirectos en México. Con una producción superior a tres millones 461 mil 766 toneladas”.
En México se producen 3.6 millones de toneladas de jitomate al año.
1 de cada 5 jitomates se cosechan en Sinaloa. Los otros estados que concentran la producción son San Luis Potosí, Michoacán, Jalisco y Morelos.
Con información de Reuters
