Iván Calderón
Vaya que la política es despiadada con quienes no saben construir un poder real y Manuel Huerta Ladrón de Guevara lo descubrió de la peor manera.
Le explico.
Durante años, el senador veracruzano creyó que su “influencia” dentro de MORENA en Veracruz le permitiría jugar en las grandes ligas, pero la realidad lo ha alcanzado: es un parlamentario gris, en el altiplano no lo pelan, no tiene estructura y, lo más grave, no tiene futuro político.
Huerta no es factor en Veracruz. La fallida adhesión del panista Miguel Ángel Yunes a MORENA evidenció la fragilidad de quienes apostaron por mover piezas sin medir las consecuencias.
Claramente Miguel Yunes Marquez consiguió protección allá en el Senado, sin embargo Huerta quien logró una que otra posición en las candidaturas a las alcaldías en Veracruz, ahora enfrenta el riesgo de que la oposición le arrebate justamente esos espacios, por la imposición de algunos de sus incondicionales que pecan de soberbia.
La incapacidad de Manuel Huerta para tejer alianzas duraderas lo ha dejado aislado, y se quedará sin un grupo que lo respalde.
En los pasillos del poder, se dice que Huerta ha entrado en pánico. Lloriquea, amenaza con abandonar a la 4T y busca desesperadamente una salida a su evidente debilidad.
En política, los errores se pagan caros, y en su caso, el costo es su irrelevancia.
A largo plazo, su ambición de gobernar Veracruz en 2030 es un sueño roto, guajiro, de opio. Y él lo sabe.
Su apuesta por Adán Augusto López Hernández parece haber sido un cálculo fallido, pues el poder real en MORENA está en otras manos, y la presidenta Claudia Sheinbaum no dejará espacios para quienes atenten contra su proyecto.
Huerta ya vio su futuro y no le gustó. Lo que creyó un camino ascendente resultó ser una caída libre.
En el país, manda la Presidenta Sheinbaum y en Veracruz, la Gobernadora Rocío Nahle.
Quien no lo quiera entender o está ciego, o no lo quiere ver.
@IvanKalderon